El arte de escapar: del cautiverio histórico a los laberintos digitales
Alejandro Amenábar ha decidido que Julio Peña es el hombre. El chaval que muchos conocieron forrando carpetas tras su paso por la factoría Disney y petándolo a nivel global en Netflix con A través de mi ventana y Berlín, se enfrenta ahora al que probablemente sea el salto mortal de su carrera: meterse en la piel de Miguel de Cervantes. Y no en su faceta de gloria literaria, sino bajando al barro. El cautivo, que tiene previsto aterrizar en las salas el 12 de septiembre y ya apunta maneras para ser el pelotazo indiscutible del cine español en 2025, nos planta de lleno en 1575. Tenemos a un Cervantes prisionero en Argel que, con la parca soplándole en la nuca a diario, descubre que su verdadera vía de escape no es física, sino puramente narrativa.
Nacido en Donosti con el cambio de milenio y criado en los madriles, Peña lleva años currándose un currículum todoterreno que lo mismo tira de tablas en musicales puros como Mamma Mia!, Chicago o Rock of Ages, que se curte en culebrones dramáticos como Acacias 38. Ahora, sin embargo, le toca codearse con pesos pesados de la industria en un drama histórico con tintes épicos. Hablamos de un reparto coral que no se anda con chiquitas: Alessandro Borghi, Miguel Rellán, Fernando Tejero y un José Manuel Poga que siempre suma. Amenábar, que también firma el guion de esta coproducción hispano-italiana, lo tiene clarísimo. A Miguel le cerraron las puertas de la libertad, sí, pero el encierro le destapó la vocación y le obligó a entender la humanidad de sus propios captores. En medio de planes de fuga casi suicidas en territorio enemigo, nació el contador de historias.
De la celda del Siglo de Oro a la matriz de ciencia ficción
Pero el encierro, el trauma y la necesidad imperiosa de proyectar la mente hacia realidades alternativas para sobrevivir no es una exclusiva del siglo XVI. Si pegamos un salto brutal en el espacio y en los géneros, nos plantamos de bruces en el mercado NAFF del Festival Internacional de Cine Fantástico de Bucheon, en Corea del Sur. Allí, la cinta malaya de ciencia ficción Mimpi Kita: Castle in the Air le está dando una buena patada al tablero de la distribución tradicional.
En lugar de rezar para que la taquilla responda tras el estreno, esta ópera prima dirigida por Arifin Ajib pasa olímpicamente de las dinámicas conservadoras. Foo Hui Yin, su productora ejecutiva desde el Kotodama Lab de Kuala Lumpur, se la está jugando a la analítica pura y dura. Están rastreando y engordando comunidades online afines a los nichos de la película para llegar al mercado con el fandom ya montado y los números en la mano. Quieren buscar coproductores y agentes de ventas demostrando que su público ya está ahí, esperando. El proyecto cuenta además con el respaldo de productoras como Anti Gravity Euphoria y Da Huang Pictures, la trinchera creativa de la aclamada cineasta de la Nueva Ola malaya Tan Chui Mui.
La consciencia como último refugio
Curiosamente, Mimpi Kita comparte con la odisea de Cervantes esa premisa de buscar la libertad cuando el cuerpo físico ya no da más de sí. La película nos dibuja el plan de huida a la desesperada de la humanidad, que abandona una Tierra hecha polvo a bordo de un Arca. El as en la manga de esta sociedad es un avance médico perturbador: los moribundos pueden volcar su consciencia temporalmente en cuerpos sintéticos para no perderse esos eventos vitales de sus familias que, de otro modo, el cáncer o la vejez les arrebatarían.
Ahí entra Arda, una música totalmente bloqueada por el luto que pierde a su abuela Teja en las profundidades de este entramado digital. En lugar de firmar los papeles para desenchufarla del soporte vital, Arda piratea el sistema, se mete en un cuerpo sintético y se sumerge en esa arquitectura onírica para buscarla. Lo que arranca como la típica misión de rescate acaba derivando en una sesión de psicoanálisis brutal. Al adentrarse en las memorias de la anciana, Arda se da de bruces con rechazo tras rechazo, hasta entender que todo ese laberinto virtual está diseñado para escupirle a la cara verdades sobre su propia vida que llevaba tiempo esquivando.
Al final, da igual si hablamos del cautiverio físico de un genio literario en el norte de África o de los abismos sintéticos del cine independiente asiático. La pregunta que flota en el ambiente acaba siendo la misma: qué le debemos exactamente a los que estuvieron antes que nosotros y si es posible que su historia se desvanezca en paz sin que todo el amor que dejaron atrás se vaya también por el sumidero.
El acero frente al espejo: de los órdagos nipones a la volatilidad diaria en Buenos Aires
Ha pasado ya un poco más de un año desde que el gigante japonés Nippon Steel se hiciera con la icónica U.S. Steel, y el panorama sigue teniendo bastantes claroscuros. Se habló en su día de un desembolso monumental, un compromiso de inyectar 11.000 millones de dólares en la histórica firma de Pittsburgh antes de que acabe 2028. Sin embargo, a día de hoy, casi todo ese dinero no es más que papel mojado. Si nos ceñimos a los números duros, los japoneses apenas habían rascado el bolsillo con menos de 200 millones hasta finales de marzo, según revelan los últimos informes. La hoja de ruta marca que esperan llegar a los 580 millones invertidos para agosto, enmarcados en un paquete de proyectos ya aprobados de 3.200 millones (cuyo plato fuerte ni siquiera verá la luz hasta principios de 2029). Desde Nippon siguen insistiendo en que la promesa de los 11.000 millones sigue en pie, pero no han soltado prenda sobre cómo ni cuándo se van a repartir los 7.800 millones restantes.
Si rebobinamos un poco, el culebrón político tuvo tela. La administración Biden llegó a vetar la compra alegando motivos de seguridad nacional, un movimiento que en el sector apestaba bastante a mero postureo electoral. Trump también se subió al carro del «no» en un principio, pero acabó cambiando de chaqueta cuando Nippon subió la apuesta económica y coló sobre la mesa una famosa “acción de oro” no financiera. Ese as en la manga le otorgaba a la Casa Blanca cierto poder de veto y control corporativo.
Viendo la foto completa, parece que los japoneses han logrado estabilizar el barco de U.S. Steel manteniendo tranquila a la plantilla sindicalizada. Incluso manejan unas previsiones de beneficios que superan los 600 millones para 2026, lo que marcaría de lejos el mejor año de la empresa desde 2023. Además, los aranceles al acero impuestos por Trump han dado un respiro tanto a la compañía como a sus competidores patrios, compensando en parte una demanda de acero para la construcción que sigue algo estancada, y eso que el boom de los centros de datos está ahora mismo en boca de todos. El ruido político sobre la seguridad nacional ha pasado a mejor vida y el Gobierno estadounidense ni siquiera ha amagado con utilizar esa acción de oro para meter mano en las decisiones de la directiva.
Pero claro, no es oro todo lo que reluce. La adquisición ha dejado a Nippon con el agua al cuello a nivel financiero, despertando bastantes recelos en el mercado sobre si realmente tienen el músculo necesario para soltar toda la pasta que prometieron. El apalancamiento de la compañía se ha multiplicado casi por tres desde que se cerró la operación, un lastre que le costó una rebaja de calificación por parte de S&P, quienes hace nada volvieron a confirmar sus perspectivas negativas. Las acciones de Nippon en Tokio apenas se han movido desde la fusión, mientras que sus ADR cotizados en EE. UU. —que mueven mucho menos volumen— se han desplomado. Un representante sindical lo resumía hace poco en el Pittsburgh Tribune con bastante crudeza: “Tenemos a los mismos de siempre, en la misma situación de siempre, contándonos la misma milonga… No me creeré una palabra de esta gente hasta que no vea el acero salir de la fábrica”. Al final, U.S. Steel se pasó casi dos años en vilo esperando conocer su destino, y ahora le toca sentarse a esperar a que Nippon pase del dicho al hecho.
Mientras en el hemisferio norte el sector siderúrgico juega a la alta geopolítica y a las promesas de miles de millones, en latitudes más australes la realidad del acero se mide al milímetro en el parqué del día a día. El contraste perfecto lo pone Ternium Argentina SA, un peso pesado de la industria que refleja un pulso bursátil mucho más terrenal.
Esta histórica compañía, con sede en Buenos Aires y fundada el 7 de marzo de 1962, es un referente en la fabricación de acero laminado en caliente, galvanizado en frío, hojalata y perfiles estructurales. Cotizando en la bolsa BCBA bajo el ticker TXAR, sus acciones de Clase A marcaban al cierre de las 03:14 (GMT+7) los 662 ARS, dejándose un 2,22% en apenas 24 horas (una caída de 15 pesos). Es el pan de cada día en los mercados emergentes. Aunque a corto plazo han rascado un ligero repunte del 0,30% en la última semana, el balance mensual arroja un recorte del 1,93%. Eso sí, si ampliamos el foco a la variación anual, la firma logra mantenerse en verde con una subida del 2,48%.
Basta echar un vistazo al gráfico histórico de Ternium para entender la brutal volatilidad a la que está expuesta la industria a nivel local. Muy lejos quedan ya esos máximos históricos de 1.200 ARS que el valor tocó el 17 de octubre de 2023, por no hablar del suelo absoluto de 0,596 ARS que llegó a marcar allá por la primavera de 2009. Son, en definitiva, dos caras de la misma moneda: un mercado global del acero capaz de mantener a gigantes corporativos a la espera de rescates faraónicos en Norteamérica, mientras aprieta las tuercas de la cotización diaria al sur del continente.
El camino de Oracle hacia nuevos máximos: volatilidad, inteligencia artificial y perspectivas de futuro
Las acciones de Oracle Corporation (NYSE: ORCL) atraviesan un momento complejo en bolsa. Aunque su último dato de cotización marcaba los 152,46 dólares con un mínimo repunte del 0,06%, el valor se mueve en el premercado en torno a los 152,37 dólares, tras apuntarse una subida del 2,25%. Pese a estas oscilaciones a corto plazo, la acción acumula un duro castigo del 24% en lo que va de año. Detrás de este descenso se esconden las crecientes dudas del mercado sobre la credibilidad de su asociación con OpenAI, sumadas al altísimo coste que exige mantener su enorme infraestructura de inteligencia artificial. Los fundamentales financieros, eso sí, siguen dibujando el perfil de un gigante corporativo: una capitalización de mercado que roza los 438.000 millones de dólares, un beneficio por acción (BPA) básico de 5,45 dólares en los últimos doce meses, un PER de 28 y una rentabilidad por dividendo del 1,31%.
Claro que la historia bursátil de la compañía nos demuestra que estos tropiezos pueden ser el preludio de recuperaciones fulgurantes. Oracle tiene un historial muy contrastado de subidas abruptas impulsadas precisamente por la volatilidad del mercado. A principios de 2025, sin ir más lejos, experimentó un repunte vertiginoso del 50%. Si repasamos los gráficos con mayor perspectiva, encontramos hasta siete ocasiones distintas entre 2011 y 2024 en las que el valor se disparó más de un 30% en apenas un par de meses. De mantenerse este patrón de fuertes rallies, los actuales accionistas tienen por delante un margen de beneficio bastante jugoso. Existen, de hecho, varios catalizadores clave que respaldan este posible escenario alcista.
El despegue de la cartera de pedidos en la nube
El primer gran motor de crecimiento reside en la división de infraestructura en la nube de la compañía (OCI). Las previsiones para los ejercicios fiscales de 2026 y 2027 apuntan a una fase de hipercrecimiento impulsada directamente por la penetración de la IA. Los datos del negocio hablan por sí solos. Las obligaciones de desempeño remanentes (RPO) han escalado hasta la histórica cifra de 523.000 millones de dólares, lo que supone un espectacular aumento interanual del 433%. Este inmenso volumen de contratos garantiza un rápido reconocimiento de ingresos a futuro, una tendencia que encaja a la perfección con el ritmo de la facturación en la nube, cuyo crecimiento se ha acelerado del 24% al 33% respecto al año anterior. Oracle está robando cuota de mercado a pasos agigantados.
Inversión multimillonaria en centros de datos
Evidentemente, sostener este volumen de trabajo requiere una capacidad de computación colosal. A lo largo de este 2026, la tecnológica va a poner en marcha una expansión muy agresiva de sus centros de datos para poder dar respuesta a toda esa demanda de IA que ya tiene apalabrada. Quieren pisar el acelerador y elevar drásticamente sus gastos de capital. Para financiar este despliegue sin ahogar las cuentas, la empresa ha anunciado su intención de levantar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares mediante la emisión de deuda y acciones. Este potente fondo de maniobra estará destinado específicamente a cubrir las enormes exigencias de procesamiento de gigantes de la industria como NVIDIA, OpenAI, Meta y xAI.
La nueva generación de productos nativos
A mediados de 2026 entrará en juego un tercer factor decisivo con la llegada de un nuevo ciclo de productos nativos de inteligencia artificial que afectará de lleno a la división de licencias y aplicaciones Fusion. La pieza central de esta estrategia es Oracle AI Database 26ai, una base de datos diseñada expresamente para gestionar flujos de trabajo de IA agéntica. Esta tecnología no solo empuja a los clientes actuales a actualizar sus sistemas, sino que supone una ventaja competitiva diferencial a la hora de pelear por grandes adjudicaciones. Un ejemplo inmejorable de esta dinámica es el reciente acuerdo alcanzado con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, cuyo contrato menciona de forma explícita la integración de esta nueva base de datos.
Crisis de credibilidad y fantasmas del pasado
El panorama, sin embargo, también tiene zonas oscuras que los analistas no pasan por alto. Sobre el parqué planean riesgos estructurales que podrían torcer las previsiones, empezando por una demanda por fraude de valores que ha desembocado en una palpable crisis de credibilidad de la cúpula directiva. A los inversores también les preocupa un eventual cuello de botella en el flujo de caja debido a las gigantescas inversiones en IA que aún carecen de financiación definitiva, por no hablar de una competencia en el sector del cloud que cada día es más feroz y exigente.
Echar un vistazo a los grandes desplomes históricos de Oracle durante las crisis generales nos da una medida bastante precisa del riesgo que asume el inversor. Conviene recordar que las acciones de la compañía se hundieron un 77% cuando estalló la burbuja de las puntocom. Años después, sufrieron un retroceso del 41% en pleno epicentro de la crisis financiera global y una caída casi idéntica, del 40%, durante el reciente shock inflacionario. Incluso en etapas de corrección menores, como la caída generalizada de 2018 o los meses más duros de la pandemia, el valor llegó a encajar recortes superiores al 19%.
Desafíos de la conquista espacial: de la gravedad artificial rusa a la defensa biológica contra la radiación
La carrera por establecer una presencia humana permanente más allá de la órbita terrestre se enfrenta a dos barreras fisiológicas fundamentales que la ingeniería y la biología deben resolver antes de cualquier viaje tripulado a Marte: la ausencia de gravedad y la letalidad de la radiación cósmica. Mientras las agencias espaciales ultiman los detalles para el retorno a la Luna con las misiones Artemis, surgen nuevas propuestas técnicas para mitigar el deterioro físico de los astronautas en misiones de larga duración.
Innovación rusa para combatir la ingravidez
En un contexto marcado por el inminente final de la Estación Espacial Internacional (ISS) y el auge de nuevos proyectos nacionales y comerciales, la corporación estatal rusa RKK Engergiya ha dado un paso significativo al patentar una arquitectura de nave espacial capaz de generar gravedad artificial. Según la documentación obtenida por la agencia TASS, el diseño contempla un sistema rotatorio que podría generar una fuerza gravitacional de 0,5 g, es decir, la mitad de la gravedad terrestre, lo que supondría un avance crucial para la salud de las tripulaciones en viajes interplanetarios.
El diseño patentado ilustra una estructura con un módulo axial central que combina componentes estáticos y giratorios, conectados a módulos habitables mediante uniones flexibles herméticamente selladas. Para lograr la simulación de gravedad deseada mediante la fuerza centrífuga, estos módulos deberían rotar alrededor del eje a una velocidad de cinco revoluciones por minuto. Las especificaciones técnicas apuntan a una estación de gran envergadura, con un radio de 40 metros, lo que implicaría múltiples lanzamientos y un complejo ensamblaje en órbita. No obstante, el documento no rehúye los desafíos operativos: la necesidad de coordinar la rotación para el acoplamiento de naves de transporte reduce los márgenes de seguridad, un obstáculo técnico que aún debe solventarse.
La salud ósea y muscular en juego
La generación de gravedad artificial no es un mero capricho técnico, sino una necesidad médica. La exposición prolongada a la microgravedad provoca atrofia muscular y pérdida de densidad ósea, efectos que podrían comprometer la capacidad física de los astronautas al llegar a la superficie marciana. Aunque la NASA ya había explorado conceptos similares con el Nautilus-X y empresas privadas como Vast han manifestado su interés en estaciones con gravedad artificial, la patente rusa, aunque carece por el momento de plazos definidos y financiación asignada, reafirma que la ingeniería aeroespacial mundial considera la rotación centrífuga como la solución más viable a largo plazo.
La amenaza invisible de los rayos cósmicos
Sin embargo, resolver el problema de la gravedad es solo la mitad de la ecuación. Si bien al mirar el cielo nocturno solo percibimos estrellas y planetas, el vacío espacial está saturado de una amenaza imperceptible: los rayos cósmicos. Compuestos por protones, núcleos de helio e iones pesados provenientes de explosiones estelares y eventos solares, estas partículas viajan a velocidades cercanas a la de la luz y poseen tal energía que pueden destrozar cadenas de ADN y alterar estructuras celulares, elevando exponencialmente el riesgo de cáncer y otras enfermedades degenerativas.
En la Tierra, la magnetosfera y la atmósfera actúan como un escudo eficaz, pero en el espacio profundo esa protección desaparece. De cara a las misiones Artemis II y III, que llevarán a los astronautas a orbitar y alunizar en nuestro satélite, la urgencia por desarrollar contramedidas es máxima. La investigación actual se topa con dificultades logísticas: simular la radiación cósmica en la Tierra es complejo. Los aceleradores de partículas en Estados Unidos y Alemania, aunque avanzados, a menudo administran dosis de radiación de manera secuencial o en una sola sesión masiva, lo cual no refleja la realidad del espacio, donde los astronautas recibirán un bombardeo constante y simultáneo de diversas partículas de alta energía.
Más allá de los escudos físicos: la respuesta biológica
Tradicionalmente, la defensa principal ha sido el blindaje físico utilizando materiales ricos en hidrógeno como el polietileno. Sin embargo, los rayos cósmicos galácticos son tan energéticos que pueden atravesar estas barreras e incluso generar radiación secundaria al impactar contra el escudo, empeorando la exposición. Ante esta limitación de la física, la ciencia está volcando su atención hacia estrategias biológicas inspiradas en la naturaleza.
Investigaciones recientes sugieren que el uso de antioxidantes sintéticos, como el CDDO-EA, podría mitigar el daño cognitivo y celular, protegiendo al ADN de los compuestos nocivos generados por la radiación. Paralelamente, se estudia la capacidad de ciertos organismos para resistir condiciones extremas. La hibernación, por ejemplo, parece aumentar la radiorresistencia en ciertos animales, y se investiga si inducir estados similares en humanos podría ofrecer protección durante las largas travesías. Del mismo modo, los tardígrados, conocidos por su increíble resistencia en estado deshidratado, podrían poseer las claves moleculares para desarrollar terapias que preserven los tejidos humanos. El futuro de la exploración espacial, por tanto, dependerá tanto de gigantescas centrífugas orbitales como de la comprensión microscópica de nuestra propia biología.
Cara y cruz en el sector biofarmacéutico: el desplome de Regeneron frente al auge de Arrowhead
El parqué bursátil no está siendo amable con Regeneron Pharmaceuticals (REGN), que atraviesa un momento delicado tras encadenar ocho jornadas consecutivas de pérdidas. Este descenso acumulado se traduce en una caída del 11 %, lo que ha borrado cerca de 7.000 millones de dólares de su valor de mercado en poco más de una semana. Actualmente, la capitalización bursátil de la compañía ronda los 58.000 millones de dólares, situándose un 0,7 % por debajo de su cierre de 2024. Este dato contrasta significativamente con el comportamiento general del mercado, ya que el índice S&P 500 acumula una rentabilidad del 16,4 % en lo que va de 2025.
Factores detrás de la caída y la cautela de los inversores
Varios vientos en contra han propiciado esta tendencia bajista. La competencia de biosimilares para su fármaco Eylea se ha intensificado, sumándose a los retrasos en la fabricación de Eylea HD señalados por la FDA. Además, la confianza de los inversores se ha visto mermada por una rebaja en la calificación de Morgan Stanley, que alude a preocupaciones sobre la valoración y la cartera de productos ante los próximos vencimientos de patentes. Este escenario ha eclipsado incluso los prometedores datos clínicos de Lynozyfic. Pese a la racha negativa, los fundamentales de la empresa siguen mostrando solidez, con unos ingresos anuales que oscilan entre los 13.100 y 14.200 millones de dólares y un beneficio operativo estable por encima de los 4.000 millones. Algunos análisis sugieren que, dada su valoración moderada actual, el valor podría presentar una oportunidad de compra atractiva si se ignoran el ruido del mercado y el miedo a corto plazo.
Contrastes en el mercado y volatilidad
La debilidad de Regeneron no es un caso aislado, pero sí llamativo. En el S&P 500, actualmente hay 104 valores que acumulan tres o más días de pérdidas, frente a solo 53 que mantienen una racha ganadora. Sin embargo, carteras de alta calidad (HQ) han demostrado históricamente que es posible batir al índice de referencia con menor volatilidad. Mientras Regeneron lucha por recuperar la confianza, otras firmas del sector biotecnológico viven una realidad opuesta, impulsadas por hitos regulatorios clave que disparan el optimismo del mercado.
El despegue de Arrowhead Pharmaceuticals
En la otra cara de la moneda se encuentra Arrowhead Pharmaceuticals (ARWR), cuyas acciones se han revalorizado un 22,0 % tras recibir noticias muy favorables de la FDA. La agencia estadounidense ha otorgado la designación de Terapia Innovadora (Breakthrough Therapy) a su fármaco en investigación, plozasiran, un tratamiento de ARNi destinado a adultos con hipertrigliceridemia grave. Este reconocimiento refuerza la posición de la compañía en terapias para la reducción de triglicéridos, complementando la aprobación previa de REDEMPLO para el síndrome de quilomicronemia familiar.
Perspectivas futuras y divergencia de valoraciones
La hoja de ruta de Arrowhead es ambiciosa: la empresa planea completar múltiples ensayos de Fase 3 para mediados de 2026 y presentar una solicitud suplementaria de nuevo fármaco (sNDA) a finales de ese mismo año. No obstante, el perfil financiero de Arrowhead difiere del de Regeneron; sus ventas para el año fiscal 2025, estimadas en 829,45 millones de dólares, dependen en gran medida de los ingresos por colaboraciones y hitos, lo que añade volatilidad. La comunidad inversora muestra una disparidad enorme en la valoración de la empresa, con estimaciones de valor razonable que van desde apenas 0,33 dólares hasta los 58,96 dólares. El éxito comercial de su plataforma de ARNi cardiometabólico será determinante para justificar estas expectativas y consolidar su narrativa de inversión a largo plazo.
Panorama televisivo: Entre la renovación de Las Encinas y el horror magistral de Derry
El panorama actual de las series de televisión nos ofrece dos caras muy distintas del entretenimiento juvenil. Por un lado, tenemos el regreso de uno de los grandes fenómenos españoles de Netflix, que apuesta por una renovación casi total de su elenco, y por otro, una precuela de terror en HBO que está rompiendo todos los esquemas de calidad narrativa. A continuación, analizamos qué nos deparan estas producciones que están dando tanto que hablar.
Savia nueva en los pasillos de Las Encinas
La exitosa serie ‘Élite’ vuelve a la carga con su quinta temporada y lo hace con un lavado de cara considerable. El tráiler de esta nueva entrega ya ha dejado entrever bastantes detalles, permitiéndonos deducir quiénes llevarán la batuta de las tramas principales. Lo más destacado es que el reparto original ha sufrido una renovación casi completa; de aquella primera hornada de alumnos, ya solo quedan dos supervivientes que servirán de puente entre el pasado y el presente de la ficción.
Entre las incorporaciones más sonadas encontramos a Iván, interpretado por el brasileño André Lamoglia. Este nuevo alumno es hijo de uno de los mejores futbolistas del mundo y, aunque las redes sociales ya le han sacado cierto parecido físico con Cristiano Ronaldo, su actitud dista mucho de la disciplina deportiva. Iván se perfila como un fiestero empedernido que, curiosamente, tendrá que ejercer de padre de su propio padre, un rol complejo que promete dar juego. Lamoglia, conocido en Latinoamérica como un “chico Disney” por su papel en la serie Juacas, cuenta con una gran proyección en la industria hispanohablante.
Por otro lado, llega Isadora, la heredera de un imperio del ocio nocturno en Ibiza. Hija de grandes empresarios de discotecas, parece decidida a seguir los pasos de sus progenitores como la reina de la fiesta. Sin embargo, detrás de esa seguridad intimidante se esconde una realidad vulnerable que será clave para entender su arco narrativo. La encargada de darle vida es Valentina Zenere, otra actriz con pasado Disney —fue la antagonista en la serie argentina Soy Luna— que ya cruzó el charco hace unos años para trabajar en Las chicas del cable.
El destino de los veteranos
Mientras los nuevos rostros buscan su sitio, los antiguos alumnos se enfrentan a situaciones límite. Samuel, encarnado por Itzan Escamilla, ha recorrido un largo camino desde que entró como el becado de clase trabajadora. Aquella gran oportunidad se ha transformado en una pesadilla recurrente y, en esta temporada, su situación se complica al convertirse en el principal sospechoso del asesinato cometido por Armando.
Omar, el otro veterano, ha tenido que reinventarse. Tras conseguir finalmente una beca, ahora debe compaginar sus estudios con el trabajo. Lejos queda ya su icónica relación con Ander; ahora toca explorar facetas de su personaje no ligadas exclusivamente al amor romántico. Quien sí parece haber cogido el testigo del liderazgo es Patrick. Interpretado por Manu Ríos, este personaje que se incorporó la temporada pasada derrocha carisma y se ha convertido en el centro de atención tras la marcha de Guzmán, provocando una fuerte atracción en su entorno. En una línea similar encontramos a su hermana Ariadna, sofisticada y competitiva, quien sigue siendo un imán para los conflictos amorosos tras el enfrentamiento entre Guzmán y Samuel.
Una joya inesperada en el género de terror
Cambiando radicalmente de registro y plataforma, es necesario hablar de lo que está sucediendo en HBO con “IT: Welcome to Derry”. Rara vez una serie logra dejar al espectador sin palabras, no por el impacto fácil, sino por una calidad que va en aumento capítulo tras capítulo. Es una hazaña que, personalmente, solo había visto en obras maestras como Breaking Bad o la primera temporada de Empire. Sin duda, esta precuela se ha ganado un hueco en esa lista de imprescindibles.
Históricamente, el terror que pone a niños en situaciones de peligro real suele generar rechazo, pero la tendencia actual de Hollywood —como hemos visto en Stranger Things— está cambiando esta percepción. En este caso, el trabajo de los jóvenes actores es sencillamente fantástico. El desarrollo de los personajes es tan sólido que resulta inolvidable, logrando que el espectador conecte emocionalmente con ellos de inmediato.
Personajes con alma en un pueblo maldito
Lilly se erige como el corazón de la serie. La actuación de la joven actriz transmite a la perfección el calvario de una niña que, además de lidiar con la muerte de su padre y cuestionarse su propia salud mental, debe enfrentarse a una entidad maligna. A su lado está Ronnie, la luchadora del grupo, un personaje feroz y sin filtros decidido a evitar que su padre vaya a la cárcel por un crimen que no cometió, todo ello enmarcado en la tensión racial que se respira en el Derry de Maine.
El grupo lo completan figuras como Rich, el músico apasionado que bebe los vientos por Marge. Esta última, por desgracia, ha sufrido un destino atroz a manos de la entidad conocida como Pennywise, perdiendo uno de sus ojos, tal y como se reveló en el quinto episodio bajo la ilusión de Matty. También es destacable la trama de los Hanlon; Halloran, que empieza a ver cosas que desafían la lógica, y su hijo Will, que intenta desesperadamente que su padre abra los ojos ante el terror que asola el pueblo. Mención especial merece Taylour Paige como Charlotte, la madre de Will, quien se niega a mirar hacia otro lado.
Giros de guion y tensión final
Lo que realmente eleva el nivel de la serie es la sensación constante de peligro: ningún personaje está a salvo. El quinto episodio fue un punto de inflexión brutal. Cuando todo parecía perdido para Lilly tras ser abandonada por sus amigos frente a la gran revelación de Pennywise, descubrió una reliquia vital. Este objeto es capaz de detener al payaso malvado, creando una barrera que el monstruo teme y no puede cruzar.
La serie no deja de sorprender, y el giro relacionado con Ingrid Persh y su conexión con el payaso en su deseo de reunirse con su padre fue algo totalmente imprevisible. A falta de dos episodios para el desenlace, las expectativas están por las nubes. Si has visto las películas, puedes intuir por dónde irán los tiros en el séptimo capítulo, pero los avances del final de temporada auguran lo peor. Esta serie es una montaña rusa emocional, así que es recomendable tener pañuelos a mano y prepararse para cualquier cosa.
Contrastes en la cartelera: del realismo rural al thriller de acción
El cine español reciente nos ha dejado joyas de una sensibilidad extraordinaria, y el caso de Alcarràs es, sin duda, uno de los más notables. La cinta nos traslada a esa pequeña localidad rural de Cataluña donde, como es tradición cada verano, la familia Solé se dedica en cuerpo y alma al cultivo de una vasta extensión de melocotoneros. Sin embargo, esta temporada estival trae consigo una atmósfera diferente, marcada por un misterio que inquieta al clan: el abuelo ha dejado de hablar. Nadie en la extensa familia conoce el motivo de su repentino mutismo, un silencio que pesa tanto como el calor de las tardes en el campo.
Bajo la dirección de Carla Simón, esta producción española ofrece un retrato íntimo y costumbrista con una duración de 120 minutos. Estrenada el 29 de abril de 2022, la película se aleja de artificios para centrarse en las dinámicas familiares y la conexión con la tierra, consolidándose como una propuesta imprescindible para entender el cine de autor contemporáneo en nuestro país.
Persecución implacable en la frontera
Cambiando radicalmente de registro y cruzando el Atlántico, la actualidad cinematográfica también nos trae novedades cargadas de adrenalina desde Hollywood. A poco más de una semana de su estreno en Estados Unidos, ya está disponible en internet el tráiler del nuevo thriller de acción del director Jesse V. Johnson, titulado Thieves Highway. La cinta promete tensión y violencia a partes iguales, con Aaron Eckhart encabezando el reparto en el papel de Frank Bennett.
La trama nos presenta a un agente de la ley aislado y acorralado. Tras un enfrentamiento mortal, Bennett descubre una operación masiva de contrabando que lo pone en el punto de mira. Sin cobertura móvil y habiendo perdido su camión, se ve forzado a enfrentarse en solitario a una peligrosa banda de ladrones de ganado liderada por un desquiciado excomandante militar. No se trata solo de cumplir con su deber e interceptarlos antes de que alcancen la frontera con el ganado robado; para el protagonista, detenerlos es su única oportunidad de sobrevivir. Acompañando a Eckhart en esta odisea de supervivencia, completan el elenco actores como Devon Sawa, Lucy Martin y Lochlyn Munro, configurando una propuesta ideal para los amantes del género de acción más crudo.
Cracker Barrel da marcha atrás y recupera su logo tradicional tras la polémica
La cadena de restaurantes estadounidense Cracker Barrel ha decidido cancelar su nuevo logo y volver al diseño original tras una semana de intensas críticas en redes sociales y una notable caída en el precio de sus acciones. La compañía cedió a la presión de sus clientes y de figuras públicas, incluyendo al expresidente Donald Trump.
La presión de los clientes y la intervención de Trump
“Dijimos que escucharíamos, y lo hemos hecho”, comunicó la empresa en una nota de prensa. “Nuestro nuevo logo desaparece y nuestro ‘Old Timer’ se queda”. La decisión se produjo horas después de que Donald Trump interviniera en la controversia, instando a la cadena a “volver al logo antiguo” y “admitir un error basado en la respuesta de los clientes”. Tras el anuncio, Trump felicitó a la compañía en sus redes sociales: “¡Felicidades a ‘Cracker Barrel’ por cambiar su logo al que era. Todos vuestros fans lo aprecian enormemente!”. Las acciones de la compañía, que habían sufrido un duro golpe, experimentaron una subida de aproximadamente un 7% tras conocerse la noticia, recuperando casi todas las pérdidas de la semana anterior.
Un intento de modernización que resultó contraproducente
El conflicto se originó la semana pasada, cuando la directora ejecutiva, Julie Felss Masino, presentó un rediseño del logo como parte de una ambiciosa campaña de modernización valorada en 700 millones de dólares. Felss, con experiencia en gigantes como Starbucks y Taco Bell, fue contratada para revitalizar la marca, cuyas cifras de tráfico de clientes habían caído un 16% desde 2019. El plan incluía un menú renovado y una decoración más minimalista en sus locales. El nuevo logo consistía en un simple escudo dorado con el nombre del restaurante en una tipografía más contemporánea, eliminando la icónica ilustración de un hombre con peto apoyado en un barril, diseño que había representado a la marca desde 1977.
Acusaciones de ser “woke” y abandono de sus raíces
La reacción del público no se hizo esperar. Muchos clientes y usuarios de redes sociales calificaron el nuevo diseño de “genérico”, “sin alma” e “insípido”. Los sectores más conservadores acusaron a la cadena de seguir la corriente “woke” (progre, en español) y de abandonar sus raíces tradicionales americanas para adoptar una imagen corporativa más esterilizada. Una encuesta de YouGov reveló que el 76% del público prefería el logo antiguo. La abrumadora respuesta negativa demostró el profundo arraigo que el diseño original tenía entre su clientela y forzó a la dirección a dar un paso atrás para calmar las aguas.
Bayer refuerza su división farmacéutica y ajusta previsiones para 2025
Crecimiento sólido en el negocio farmacéutico
Bayer, la compañía alemana con sede en Leverkusen, ha revisado al alza sus previsiones económicas para 2025, impulsada por el sólido desempeño de su división farmacéutica. El grupo prevé ahora unas ventas anuales de entre 46.000 y 48.000 millones de euros, frente al rango anterior de 45.000 a 47.000 millones. Entre los productos emblemáticos de su catálogo destacan medicamentos en áreas clave como oncología, cardiología y salud femenina, además del clásico analgésico Aspirina.
Rentabilidad al alza
En línea con esta mejora, Bayer también ha ajustado su previsión de beneficios operativos antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA), situándolos entre 9.700 y 10.200 millones de euros. Esta nueva proyección refleja una mayor eficiencia operativa y un entorno favorable para el negocio farmacéutico.
Resultados preliminares del segundo trimestre
En cuanto al segundo trimestre de 2025, Bayer estima unas ventas de aproximadamente 10.700 millones de euros y un EBITDA ajustado cercano a los 2.100 millones de euros. Estos resultados preliminares apuntan a un rendimiento estable en sus principales líneas de negocio.
Transformación en el segmento agrícola
Además del crecimiento farmacéutico, Bayer continúa avanzando en la transformación de su división de productos agrícolas. La empresa ha implementado nuevas fórmulas en su línea de herbicidas para el consumidor en Estados Unidos, sustituyendo el glifosato por otras sustancias activas. Esta decisión se enmarca en su estrategia de ofrecer soluciones más diversificadas y adaptadas a las necesidades del mercado actual.
Reacción positiva del mercado
Tras el anuncio de estas mejoras, las acciones de Bayer subieron un 2 % en el índice DAX de Fráncfort, a pesar de la caída general del mercado. Esta evolución demuestra la confianza de los inversores en el rumbo estratégico de la empresa y en su capacidad para consolidar su posición tanto en el ámbito farmacéutico como en el agrícola.
Bayer continúa así su apuesta por la innovación, con una cartera diversificada de productos y una orientación clara hacia la sostenibilidad y la salud global.
La sal: beneficios, propiedades y su aporte nutricional
Un ingrediente esencial en la cocina y la salud
La sal, uno de los condimentos más antiguos y universales en la historia de la humanidad, continúa siendo un elemento imprescindible tanto en la cocina como en el equilibrio del organismo. Aunque su uso principal hoy en día es el de realzar el sabor de los alimentos y conservarlos, su importancia va mucho más allá del ámbito culinario.
Desde tiempos antiguos, especialmente en la época del Imperio Romano, la sal tenía tanto valor que incluso se utilizaba como forma de pago. De origen marino, ha sido fundamental no solo para la alimentación, sino también para el comercio y la salud. En la actualidad, su papel sigue siendo relevante, aunque se recomienda moderación en su consumo para evitar problemas de salud.
Consumo moderado: clave para el bienestar
El consumo excesivo de sal está asociado a varios trastornos, como la hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y sobrecarga renal. No obstante, en dosis adecuadas, la sal desempeña funciones esenciales en el cuerpo humano. Entre sus beneficios se encuentra la capacidad de regular el equilibrio de líquidos, facilitar la transmisión de impulsos nerviosos y ayudar a mantener un ritmo cardíaco estable.
Las personas con tensión baja (hipotensión) pueden encontrar en la sal un aliado natural, ya que puede contribuir a elevar su presión arterial de forma controlada. Además, para obtener beneficios adicionales, se aconseja optar por sal marina sin refinar, que conserva minerales importantes como el sodio y el yodo, fundamentales en el desarrollo infantil.
Propiedades digestivas e hidratación
La sal también juega un papel destacado en el proceso digestivo. Al estimular la producción de jugos gástricos, favorece la correcta descomposición de los alimentos y mejora el tránsito intestinal. Además, mantiene el nivel adecuado de acidez en el organismo, aspecto clave para el funcionamiento metabólico.
A pesar de que un consumo elevado puede provocar retención de líquidos por su alto contenido en sodio, este mismo elemento es indispensable para mantener la hidratación del cuerpo. Por ello, eliminar completamente la sal de la dieta tampoco es recomendable.
Composición nutricional (por cada 100 gramos)
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Sodio: 38.850 mg
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Calcio: 29 mg
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Hierro: 0,3 mg
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Fósforo: 8 mg
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Magnesio: 1 mg
Conclusión: equilibrio y consciencia en su uso
En resumen, la sal es un producto básico cuya función va más allá de mejorar el sabor de los platos. Si bien un uso excesivo puede poner en riesgo la salud cardiovascular y renal, su consumo responsable es beneficioso para el organismo. La clave está en encontrar el equilibrio, aprovechando sus cualidades sin caer en el abuso.