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El camino de Oracle hacia nuevos máximos: volatilidad, inteligencia artificial y perspectivas de futuro

Las acciones de Oracle Corporation (NYSE: ORCL) atraviesan un momento complejo en bolsa. Aunque su último dato de cotización marcaba los 152,46 dólares con un mínimo repunte del 0,06%, el valor se mueve en el premercado en torno a los 152,37 dólares, tras apuntarse una subida del 2,25%. Pese a estas oscilaciones a corto plazo, la acción acumula un duro castigo del 24% en lo que va de año. Detrás de este descenso se esconden las crecientes dudas del mercado sobre la credibilidad de su asociación con OpenAI, sumadas al altísimo coste que exige mantener su enorme infraestructura de inteligencia artificial. Los fundamentales financieros, eso sí, siguen dibujando el perfil de un gigante corporativo: una capitalización de mercado que roza los 438.000 millones de dólares, un beneficio por acción (BPA) básico de 5,45 dólares en los últimos doce meses, un PER de 28 y una rentabilidad por dividendo del 1,31%.

Claro que la historia bursátil de la compañía nos demuestra que estos tropiezos pueden ser el preludio de recuperaciones fulgurantes. Oracle tiene un historial muy contrastado de subidas abruptas impulsadas precisamente por la volatilidad del mercado. A principios de 2025, sin ir más lejos, experimentó un repunte vertiginoso del 50%. Si repasamos los gráficos con mayor perspectiva, encontramos hasta siete ocasiones distintas entre 2011 y 2024 en las que el valor se disparó más de un 30% en apenas un par de meses. De mantenerse este patrón de fuertes rallies, los actuales accionistas tienen por delante un margen de beneficio bastante jugoso. Existen, de hecho, varios catalizadores clave que respaldan este posible escenario alcista.

El despegue de la cartera de pedidos en la nube

El primer gran motor de crecimiento reside en la división de infraestructura en la nube de la compañía (OCI). Las previsiones para los ejercicios fiscales de 2026 y 2027 apuntan a una fase de hipercrecimiento impulsada directamente por la penetración de la IA. Los datos del negocio hablan por sí solos. Las obligaciones de desempeño remanentes (RPO) han escalado hasta la histórica cifra de 523.000 millones de dólares, lo que supone un espectacular aumento interanual del 433%. Este inmenso volumen de contratos garantiza un rápido reconocimiento de ingresos a futuro, una tendencia que encaja a la perfección con el ritmo de la facturación en la nube, cuyo crecimiento se ha acelerado del 24% al 33% respecto al año anterior. Oracle está robando cuota de mercado a pasos agigantados.

Inversión multimillonaria en centros de datos

Evidentemente, sostener este volumen de trabajo requiere una capacidad de computación colosal. A lo largo de este 2026, la tecnológica va a poner en marcha una expansión muy agresiva de sus centros de datos para poder dar respuesta a toda esa demanda de IA que ya tiene apalabrada. Quieren pisar el acelerador y elevar drásticamente sus gastos de capital. Para financiar este despliegue sin ahogar las cuentas, la empresa ha anunciado su intención de levantar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares mediante la emisión de deuda y acciones. Este potente fondo de maniobra estará destinado específicamente a cubrir las enormes exigencias de procesamiento de gigantes de la industria como NVIDIA, OpenAI, Meta y xAI.

La nueva generación de productos nativos

A mediados de 2026 entrará en juego un tercer factor decisivo con la llegada de un nuevo ciclo de productos nativos de inteligencia artificial que afectará de lleno a la división de licencias y aplicaciones Fusion. La pieza central de esta estrategia es Oracle AI Database 26ai, una base de datos diseñada expresamente para gestionar flujos de trabajo de IA agéntica. Esta tecnología no solo empuja a los clientes actuales a actualizar sus sistemas, sino que supone una ventaja competitiva diferencial a la hora de pelear por grandes adjudicaciones. Un ejemplo inmejorable de esta dinámica es el reciente acuerdo alcanzado con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, cuyo contrato menciona de forma explícita la integración de esta nueva base de datos.

Crisis de credibilidad y fantasmas del pasado

El panorama, sin embargo, también tiene zonas oscuras que los analistas no pasan por alto. Sobre el parqué planean riesgos estructurales que podrían torcer las previsiones, empezando por una demanda por fraude de valores que ha desembocado en una palpable crisis de credibilidad de la cúpula directiva. A los inversores también les preocupa un eventual cuello de botella en el flujo de caja debido a las gigantescas inversiones en IA que aún carecen de financiación definitiva, por no hablar de una competencia en el sector del cloud que cada día es más feroz y exigente.

Echar un vistazo a los grandes desplomes históricos de Oracle durante las crisis generales nos da una medida bastante precisa del riesgo que asume el inversor. Conviene recordar que las acciones de la compañía se hundieron un 77% cuando estalló la burbuja de las puntocom. Años después, sufrieron un retroceso del 41% en pleno epicentro de la crisis financiera global y una caída casi idéntica, del 40%, durante el reciente shock inflacionario. Incluso en etapas de corrección menores, como la caída generalizada de 2018 o los meses más duros de la pandemia, el valor llegó a encajar recortes superiores al 19%.