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10/1/03   

Una política cultural

La cultura: base para toda proposición social y política

La cultura, la idiosincracia, debería ser el eje en que debe basarse la política y todas las manifestaciones humanas, considero que es un tema de suma importancia, que no debe dejarse de lado. Por desgracia es el caso de prácticamente todos los partidos y organizaciones políticas, las que elaboran sus políticas en función de ideales, que si bien son sanos, objetivos y honestos, en la mayoría de los casos, pecan muchas veces en no tomar en cuenta las realidades de la gente que se pretende representar, sus historias, tradiciones, necesidades, deseos y carencias.

Personalmente me he dedicado, a través de diversas asociaciones en que he participado y participo, en tratar de hacer este trabajo cultural. En particular a través del sitio internet Correo del Sur (y hasta hace 4 años tb. en la revista en papel del mismo nombre). Mostrar lo que los demás hacen en todos los planos, pero tratando de analizar y presentar cada actividad social desde un punto de vista cultural, como forma de jerarquizar el aspecto que creo es fundamental para lograr generar las bases de una política culturar, y por ende de una política, más rica, más auténtica, más acorde a la historia y al contexto de cada uno de nuestros pueblos.

Luchar contra la cultura dominante
y por nuestra propia idiosincracia

Lo ideal sería, por supuesto, ayudar también a crear políticas culturales que apoyen nuestra lucha contra la cultura dominante, uno de los principales instrumentos de los imperios para mantenernos bajo su yugo, vaciando de las mentes las culturas (y por ende) valores propios.
Consideo fundamental este punto, como forma de mantener vivo el espíritu autóctono y criollo de nuestros pueblos, y resistir a la aculturación a que nos venimos exponiendo desde hace unos 500 años. La protección de nuestras culturas, de nuestras tradiciones y costumbres, que en “lo latino” es un crisol donde se mezclan ingredientes de varias culturas, es algo en lo que todos debemos estar comprometidos, sobre todo en los tiempos enfermos de la cultura barby y el omnipresente Mc. Donalds & Coca Cola.

Los valores ajenos no son necesariamente malos, a condición de valorar los propios, basados en nuestras latinas e indígenas culturas en Andinoamérica.

En esta sociedad mundial en la que los países ricos dirigen y el resto acata, el intercambio igualitario, el mutuo enriquecimiento, es una utopía, y sólo caemos en un lapidario despojo de nuestras raíces y en la imposición de la cultura que el imperio desea para nosotros.

Triste es de constatar por ejemplo que hasta indígenas hablan de "Latinoamérica", mientras ellos poco tienen de latinos, sino la lengua impuesta y, claro, algunos valores adquiridos también, pero una gran mayoría de ellos conserva sus raíces mucho mejor que los "criollos"., más permeables a las propagandas directas y sublimadas.

En definitiva mestizos somos todos, o casi, en Andinoamérica, ya sea por la sangre o por la cultura, incluso en los países donde hay pocos indígenas actualmente, la memoria colectiva hace que los valores de los pueblos originarios estén presentes, (palabras, dichos, comidas, actitudes, valores, etc.) valores ni bien definidos, ni bien digeridos por la gran mayoría y los dirigentes políticos, que pretenden la uniformalización de la sociedad.

Por esto muchos proyectos "políticos" han fracasado. Muchos movimientos y partidos sólo usan de la cultura algunas manifestaciones artísticas, para acompañar actos políticos, pero sin preocuparse de cómo cultivar y valorizar lo auténtico de cada sociedad. Invitan a un músico o un grupo de teatro a un discurso, a un acto, pero porque vende su nombre y su imágen, todo es “marketing”. Son pocos los que realmente se interesan por esas manifestaciones culturales, y están dispuestos a apoyarlas y dejarlas crecer con libertad, con fuerza y valores propios.

Nunca podremos ganar la batalla contra la globalización económica (y cultural) que nos imponen los imperios, si no desarrollamos alternativas propias en defensa de nuestro patrimonio cultural.

No podemos negar que para muchos, la publicidad directa o "sublimada" que entra por la TV, radio, cine, TV e internet, es muy atractiva. Esta publicidad no sólo elogia los valores de productos materiales, sino también ideológicos y culturales. Estilo de vida, manera de valorizar las cosas, la gente. La vida... Un mundo de fantasía que funciona sólo a medias en los países ricos, pero que quieren hacer creer que es una realidad total en estas sociedades... con tanta publicidad, las ideas entran en las mentes de nuestras gentes, sobre todo porque no hay contra partida nacional, regional a esa avalancha de publicidad. Lo que no nos venden es la careta plástica, lo que no nos muestran es la cada vez más evidente pérdida de los vínculos, la frialdad y el endurecimiento de individuos que se rigen por la sociedad de consumo, por la ley de la oferta y la demanda, donde las relaciones humanas dejan cada vez más que desear es en los países ricos (Países subdesarrolados humanamente).

Nuestra tarea es luchar contra esos valores y para ello debemos:

1) Usar todos los medios y espacios posibles, bajo todas las formas posibles, que nos permitan dar a conocer lo que hace la gente del pueblo, las tradiciones, su forma de vivir y todos los valores propios. Sólo esto permitirá que estemos orgullosos de nosotros mismos, y definirnos como ciudadanos frente a las metrópolis y crear políticas correctas para cada pueblo y nación.

2) Dar la posibilidad que las naciones originarias de cada país puedan expresarse libremente, reconocer y aceptar las diferencias, que puedan gobernarse según sus usos y costumbres.

3) Educación: tener en cuenta todos estos preceptos en los libros y planes escolares, para lograr cambiar la visión "integradora" que pretende que somos todos iguales al interior de cada país, cuando hay tantas particularidades. Que se enseñen las historias de nuestros propios pueblos y naciones, privilegiando la historia de los vencidos, en vez de la de los vencedores, como hasta ahora. Enseñando que el consumismo no es la solución, entre tantas cosas que deben abordar en las escuelas. En definitiva, modificar todos los planes y libros de estudio en tomando como base nuestra propia idiosincracia, nuestros propios valores de searrollo.

4) Privilegiar las acciones comunitarias y sociales en vez de las individuales.

5) Privilegiar las publicaciones que muestren las vivencias de estas organizaciones de base. Creando las que sean necesarias y estén al alcance de nuestros medios, estableciendo una lista de publicaciones actuales (y sitios del net), que estén más cerca de nuestros intereses y valores, ya enunciados, recomendando su lectura.

6) Privilegiar cosas y acciones positivas que suceden, a todo nivel, dentro de lo popular, pues en general hay tendencia sólo a denunciar las malas noticias, represión, atentados a los derechos humanos, etc. y no lo que el pueblo avanza, tendiendo con esta actitud a cansar el "público" no militante, que no ve avances, y se llega a hacer creer que “no se saca nada con luchar” pues hay tantas malas noticias que la lucha aparece como imposible o vana. Al mismo tiempo que no dando a conocer lo positivo, las pequeñas batallas ganadas, las pequeñas conquistas en una población, una comunidad, una asociación, que logró ogranizarce y funcionar, éstas mismas no ven que su trabajo sea reconocido y no sirve de ejemplo a los otros.

7) Medios de comunicación: trabajar a través de todos los medios de comunicación posibles en estas ideas. Utilizando los existentes cuando es posible, dándonos los medios para crear los propios, de los más modestos hasta los más complejos o modernos, como internet. Conquistando espacios para transmitir las vivencias del pueblo y nuestras realidades, para sembrar día a día nuestros propios valores y conquistar nuevas mentes para la causa de la democracia y la libertad.

Formar personas que trabajen en esos medios con un lenguaje "periodístico", no sectario, ensalzando las cosas positivas que cada uno hace, en vez de pelearnos por las diferencias que cada uno puede tener. Dejándo esta discusión sobre las diferencias para conversaciones internas y directas, que no afecten la imágen de los que estamos luchando por un mismo ideal final. Evitándo sobre todo las adjetivizaciones y tomas de posición muy partidarias y muy personales, que provocan rechazo a la lectura de los no convencidos, que son los que precisamente debemos conquistar, con ideas amplias, aglutinadoras.

El bombardeo de informacion es actualmente fabuloso, y muchas veces nos vemos submergidos por la cantidad, de allí la necesidad de escribir mejor, más corto, con un lenguaje adaptado para el público que deseamos conquistar. Debemos dejar de escribir para los sólo militantes, desarrollando un tema local o nacional, con tantas palabras y detalles que asusta a cualquiera que no sea de esa región, país o partido, el tratar de comprender el fondo del mensaje.

El problema de cada partido, nación, país, no es la preocupación fundamental de todos los demás y si queremos diriguirnos a ellos debemos sintetizar el mensaje, adaptando el lenguaje en consecuencia. El que quiera pronfundizar el tema, podrá siempre encontrar las referencias para ir a la fuente.

9) apoyar, motivar, incentivar las actividades artísticas y artesanales que vayan en el sentido de la representaciones populares de la vida, en todas sus formas.

10) Apoyar todas las expresiones artísticas de todo tipo, en particular las que expresan las vivencias del pueblo.

11) usar expreciones de nuestro propio idioma en vez de pedir de prestado las de otros, que muchas veces ni conocemos, por muy cómodo que aparezca.

El idioma es el vehículo de la cultura, si perdemos el vehículo estamos perdiendo nuestra cultura.
Decir enlace, en vez de link,
ratón o laucha, en vez de maus,
sitio o portal, en vez de page web,
"emilio" o correo electrónico en vez de e-mail,
cuántos dicen CiDí, por un CD = CeDé
y tantas otras... como incluso decir américano por estadounidense, como si nosotros no fuésemos américanoS... ¿hacía donde vamos así?

No pretendo ni deseo que eliminemos toda palabra u expresión no castellana de nuestro lenguaje, porque ya tenemos más de la mitad que tienen otros orígenes que el castellano. Sino que, cuando adoptemos nuevas tecnologías, no nos dejemos invadir por un nuevo lenguaje, pues con él, nuevas ideas, que al final irán contra nuestra idiosincracia.

Mi batalla, es por cultivar nuestras raíces.

Una cosa es que los idiomas puedan evolucionar, como es lógico y otra dejarse invadir gratuitamente, ¿no?

La política "pura" no basta para luchar contra el imperio de la globalización

¡La cultura sí, porque lo abarca todo!

Fraternamente

Sergio Medina,
     director
Correo del Sur
Lausanne, Suiza
www.correodelsur.ch

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