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Agencia Informativa Púlsar Información de América Latina y el Caribe vía Internet 20/3/01
Venezuela:
Globalización concentra debate de nueva ley de cultura
Por Andrés
Cañizález, Ips.
La globalización
y el papel del Estado son en Venezuela el eje del debate sobre una nueva
ley de cultura, y hasta los partidarios del gobierno están divididos,
por lo que no se vislumbra aún cómo será el texto definitivo.
El mes de marzo fue dedicado a consultas "con parlamentarios, el (Poder)
Ejecutivo y la sociedad civil" por parte de la Comisión de Educación,
Cultura, Deportes y Recreación de la Asamblea Nacional (parlamento),
después de la lluvia de críticas sobre el proyecto presentado
por la subcomisión de Cultura.
El texto, cuya autora es la diputada Milagros Santana, fustiga la globalización
y crea la figura de supervisores de derechos culturales, dependientes del Estado.
El proyecto alude a una "cultura globalizadora, impuesta, de masas y hegemónica",
señala la "desnaturalización de componentes tradicionales
propios de la cultura venezolana" y advierte que se están "pervirtiendo
las conductas, modos de vida y valores específicos de los venezolanos".
Del mismo modo, se propone la designación de un "procurador de los
derechos culturales", con el cometido de "la promoción, defensa
y vigilancia de los derechos y garantías inherentes a la cultura".
Santana es diputada del Movimiento V República (MVR), partido al que
pertenece el presidente Hugo Chávez y que cuenta con amplia mayoría
en el parlamento venezolano.
Sin embargo, las abundantes críticas que recibió el texto de Santana
obligó al presidente de la comisión, José Armando Salazar,
también del MVR, a abrir un espacio de consultas, lo cual fue refrendado
por el viceministro de Cultura, Manuel Espinoza.
Asesores de Espinoza, por su lado, trabajan en otro proyecto de ley que procura
reglamentar al sector y que tampoco ha sido bien recibido.
A juicio del sociólogo Tulio Hernández, experto en la gestión
de proyectos culturales, el proyecto de Santana "será recordado
en el futuro como la más disparatada pieza escrita en los últimos
44 años en torno a las responsabilidades culturales del Estado venezolano".
Por su parte, el académico Fernando Rodríguez, ex director de
la Cinemateca Nacional, aseguró que la figura del procurador podría
dar paso a "un agente policiaco de la identidad nacional".
También sostuvo que "todo concepto cerrado de identidad es reaccionario,
anula la libertad y la creatividad y remite a nacionalismos estrechos".
Según Santana, una ley como la que está en debate "debe resumir
el tipo de venezolano a formar". La legisladora argumentó que sus
"aportes están referidos fundamentalmente al fondo, a la fundamentación
ideológica".
La diputada se define como "leal al proyecto revolucionario del Presidente
Chávez". El jefe de Estado impulsa desde 1999 un amplio proceso
de cambios políticos entre los cuales figura una Asamblea Constituyente
que dio origen a la Constitución Bolivariana vigente desde diciembre
de 1999.
Mientras, el crítico Edgar Moreno-Uribe criticó el proyecto que
maneja el viceministro Espinoza, que encomienda al Estado "el fomento,
desarrollo y protección de las culturas populares constitutivas de la
venezolanidad".
El texto de Espinoza asegura
que "los medios de comunicación tendrán la obligación
de coadyuvar en la difusión de los valores de la tradición popular".
El debate de los dos proyectos de ley, ambos surgidos de sectores oficiales
y cercanos al Presidente Chávez, no parecían tener puntos de coincidencia
hasta que a inicios de marzo la Asamblea Nacional decidió abrir un debate
y una serie de consultas.
El diputado Luis Farías, quien forma parte de la comisión parlamentaria
del sector cultural, dijo que después de todo el debate desencadenado
"es necesario producir un instrumento legal ágil, amplio desde el
punto de vista conceptual, respetuoso de la creación libre y sin imposiciones
al ciudadano".
La posición de Farías, aunque aplaudida en diversos sectores porque
apunta a una posición de consenso, desencadenó el malestar de
Santana y del sector que le apoya en el parlamento venezolano.
"Nosotros no satanizamos la globalización, pero se está tratando
de desconocer sus efectos perversos, y lo que establecemos es que Venezuela
no puede perder su soberanía e identidad", recalcó Santana.
La diputada también criticó con dureza la propuesta del viceministro
Espinoza al que acusó de carecer de "direccionalidad política
e ideológica, que deja al país expuesto a los efectos devastadores
de la globalización".
Con las diferencias en el seno de la fuerza oficialista, según analistas,
se hace difícil prever hacia donde apuntará definitivamente la
ley, ésta sin embargo deberá ser aprobada porque es parte de las
prioridades en la legislación venezolana, tras la entrada en vigor de
la nueva constitución.
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