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México: Niños para exportación
Quien dudó del talento
de los panistas en materia económica tendrá que reconocer su error
después de las últimas medidas y declaraciones de sus representantes,
no sólo en Guanajuato, sino en todo el país. Hace tres siglos,
el pastor protestante Jonathan Swift escribió un libro proponiendo a
los irlandeses un método infalible para que los niños pobres dejaran
de ser una carga para sus padres. Su método consistía en convertir
a los niños pobres en alimento, criarlos, cebarlos y consumirlos. Me
parece que esta idea se puede ampliar un poco, dándole un toque de humanidad,
y enfocarla a la adopción de niños producto de una violación.
Aunque será necesario
afinar la idea, me parece que ahora que se ha prohibido el aborto en caso de
violación y se ha sugerido que las mujeres que queden embarazadas por
dicha causa den a sus hijos en adopción, nos encontramos ante un dilema,
ya que probablemente no existen en nuestro país tantas parejas solicitantes
de niños (tomando en cuenta que hay una violación cada cinco minutos).
Por ello propongo adaptar la idea de Swift a esta era de globalización
para incrementar la entrada de divisas a nuestro país. El primer paso
está dado: las mujeres violadas están obligadas a dar a luz a
un hijo que no desean, por lo que no será difícil convencerlas
de que los den en adopción, especialmente si se les pagan los gastos
e incluso se les da una propina por el servicio.
Los niños -que de ahora en adelante serán llamados "el producto"- se convertirán en mucho más de lo que sus madres hubieran podido pensar: un artículo de lujo que será distribuido por una industria exportadora de niños adoptivos que, sin duda alguna, será de las más prósperas. Como todos sabemos, los países primermundistas no producen suficientes niños, por lo que necesitan países maquiladores que les eviten los engorrosos trámites que supone tener un hijo.
Siguiendo la lógica
del libremercado, se han creado tratados internacionales para que cada país
exporte lo que tiene en abundancia e importe lo que no tiene. Ahora bien, de
acuerdo con las estadísticas, sólo en la Ciudad de México
hay 10, 800 violaciones al año, por lo que podríamos pensar en
un promedio anual nacional mínimo de 10 000 productos que podrían
venderse en el extranjero al mismo precio que las niñas chinas, es decir
3,000 dólares para el orfanato más 700 de gastos (http://www.b2bcn.com/afac).
Y como es probable que los varones se coticen más alto en el mercado
internacional, esto permitiría recibir anualmente alrededor de 50 millones
de dólares, además de que las 10, 000 parejas que vinieran a recoger
sus productos también contribuirían a la industria turística.
Y siempre se pueden fomentar las violaciones para aumentar los ingresos.
No sólo eso, los violadores dejarían de ser vistos como criminales para convertirse en inversionistas, por lo que el estado ahorraría en cárceles (aunque tomando en cuenta el ínfimo número de violadores que llega a la cárcel, tal vez el ahorro no sería significativo). Al igual que los chinos, podríamos elaborar folletos y páginas de internet con los "10 pasos para adoptar a un mexicano" para que nuestros clientes no se desanimen ante los trámites burocráticos .
Realmente sería difícil encontrar una industria como ésta que no requiere inversión, no contamina, es cien por ciento nacional y, puede cotizar en la bolsa. Le cedo la idea con gusto a la próxima administración.
Esther Charabati
charabat@prodigy.net.mx