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Agencia Informativa Púlsar. Información de América Latina y el Caribe vía Internet
Servicio Especial de CIBERBRUJAS. CB 2.083 - martes 14 de diciembre de 1999

NEGÁNDOSE A SER HOMBRES

El machismo no sólo afecta a las mujeres, sus víctimas también son los mismos hombres. El constante juicio a su virilidad, los juicios que lo obligan a probarla en cada momento, los acorrala, los empuja a ser violentos, a creer que así son más "hombres". La solución es negar este concepto, esta construcción de la masculinidad

Esa es la propuesta del filósofo, escritor y feminista radical John Stoltenberg, de Estados Unidos, autor de libros como "Negando ser un hombre", "¿Qué hace a la pornografía sexy?", y diversos ensayos sobre sexo y justicia.

Usted es conocido como feminista radical, ¿este feminismo es una respuesta a la discriminación contra la mujer?
Exactamente, el feminismo radical en los Estados Unidos se puede rastrear en el movimiento de los derechos civiles contra la violencia racista, la opresión racial, y la segregación. El movimiento feminista radical por analogía fijó que no había ningún rasgo anatómico que justificara la subordinación, la discriminación y la violencia sexual. En los últimos 30 años las feministas han hablado sobre el abuso a los niños, el maltrato a las mujeres, el abuso sexual, la prostitución. En los Estados Unidos una de cada cuatro mujeres jóvenes ha sido víctima de alguna forma de sexo forzado, antes de los 18 años, y uno de cada siete hombres también.

- ¿De qué manera se deben negar esas características masculinas negativas que propician la violencia hacia la mujer?
Otros varones nos llevan a esos comportamientos. Crecemos con el temor al juicio de otros hombres respecto a nuestra hombría. Yo crecí aterrado de que habían otros que no sólo eran más varones que yo, sino que juzgaban mi virilidad, y ellos me podían asustar respecto de ese juicio, a veces a la fuerza, o simplemente por la burla, y por fastidiarme, diciéndome que había algo malo en mi si yo no era un hombre de verdad. A veces viene de hombres mayores, o de pandillas. Ante esto algunos eligen maltratar a otros para evitar el miedo a ese juicio.

- ¿Cómo se va a definir la masculinidad en el próximo milenio?
La construcción de la hombría es un proceso de transacción ético - política. Ellos son probados en actos de dominación, no por la camisa que se ponen en la mañana, ni por el vello facial, o las eyaculaciones nocturnas. Si la virilidad pudiera ser establecida anatómicamente, la primera noche que un muchacho tiene una eyaculación nocturna se acabaría el problema. Pero no es así como funciona, ya que constantemente es retado o desafiado por otros varones para que pruebe su hombría y también está
desafiando a otros hombres, y lo tienen que hacer una y otra vez. Por lo tanto, mi objetivo es ayudar a salirse, a desmontar, a examinar, a interrogar, esta idea de que existe tal cosa, de un hombre real, lo cual no cierto.

- ¿Cree que el machismo en el próximo siglo se reduzca?
Así lo espero, en este momento hay dos tendencias simultáneas. Muchos de nosotros que fuimos criados para ser hombres, para ser soldados, nos entrenan para serlo, para luchar en una guerra contra las mujeres y otros seres vivientes. Esto nos hace sufrir profundamente, la violencia no es un afrodisiaco para nosotros, la violencia es anti erótica, al mismo tiempo hay muchos hombres jóvenes que se lo creen. Ellos están listos para el entrenamiento, se ponen sus genitales como un arma, y veo que estas dos tendencias son simultáneas, van de lado en lado

- En los países más pobres en las zonas más deprimidas, se encuentran las mujeres más discriminadas, más víctimas de la violencia, ¿en estas zonas se podrá avanzar a una relación más equitativa, cómo trabajar en este caso? En estas comunidades, ustedes también encuentran a los hombres que son subordinados por otros hombres que están arriba de la jerarquía social. En esas sociedades se encuentra los varones más oprimidos, por otros que son más ricos, más blancos, más poderosos. Porque la hombría no sólo se prueba contra las mujeres, sino también contra otros hombres que son más jóvenes, más pobres, más oscuros, más raros, menos capaces. Espero que en esas comunidades ambos puedan unirse por una causa común en contra de este tipo de hombría que les está haciendo daño a todos.

- ¿De qué manera en la escuela, en la educación, se puede realizar este cambio para una mejor relación entre varones y mujeres?
El modelo de educación tiene que ser igualitario, no puede haber mejor educación para los chicos que para las chicas. Tiene que haber un compromiso hacia el género, hacia la justicia, a la educación en sí misma. El imperialismo contra el que están luchando no solamente tiene una cara de dinero, de raza, sino también una cara de género, y de hombría, eso permitirá una revolución extraordinaria, y mucha gente querrá unirse

- ¿De qué manera los medios de comunicación pueden cambiar esta situación?
He sido editor de tres revistas norteamericanas para mujeres, así que sé muy bien lo que hace bien, y lo que hace que se mantenga en retraso a las mujeres. El movimiento femenino ha sido un gran regalo para los hombres, les ha permitido que sea más seguro hablar de las heridas similares que sufren. Una revista que esté comprometida con los ideales feministas puede ser un modo en que esa conversación se expanda y vea la similitud del daño que mujeres y hombres han sufrido por la supremacía masculina, la supremacía blanca, el imperialismo económico. Si ese es el énfasis de la revista puede llevar un mensaje de esperanza a mucha gente.

 

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