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Agencia
Informativa Púlsar 9/8/00
Ecuador:
La revolución sin sangre,
práctica y propuesta
desde los pueblos indios
Desde Quito, Miguel Angel Carlosama
En los últimos 10 años los pueblos indios del Ecuador hemos logrado una referencialidad destacada, aunque la historia oficial nos ha intentado ocultar la realidad: la existencia de una gran población del país que era sometida y explotada por los grupos dominantes, la diversidad y la particularidad de los diferentes pueblos, el racismo institucionalizado.
Es a partir del levantamiento de 1990, donde planteamos las propuestas y experiencias que acumulamos en la etapa anterior, aportamos desde todos los Pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador a dotarle a la política de un nuevo matiz, es decir, cuestionamos profundamente que la partidocracia manejado por pequeños grupos de poder económico y político y dirigida por un Congreso que perdió completamente el rumbo, no podíamos seguir adelante en este pobre país.
Los aportes del levantamiento son muchos, el tema de la identidad, el mestizaje, la formación e innovación de conceptos como, nacionalidad, plurinacionalidad, interculturalidad, la recuperación de los símbolos culturales de los pueblos indios, son temas que hoy se están debatiendo profundamente. La sociedad ecuatoriana que hasta entonces se denominaba blanca, hace el intento de recuperar su identidad, de entender su ser como fruto de un proceso histórico del cual no hay razón, motivo de avergonzarse.
Otro aporte importante del levantamiento es la propuesta de convocar a una Asamblea Constituyente, como una necesidad de refundar el país . Es importante recalcar que el mayor logro de 1990 para los pueblos indios y los movimientos sociales del Ecuador es el haber logrado una presencia nacional e internacional.
Reconstituido así el movimiento, las acciones posteriores se han concentrado en luchas de carácter específico, así en 1992, la marcha de la organización de Pueblos Indios de Pastaza (OPIP) logra el reconocimiento de miles de hectáreas a favor del pueblo kichwa, shiwiar. En 1994 se logra la resistencia a la aprobación de la ley Agraria. En 1997 la destitución de Bucaram y consecuentemente el compromiso de convocar a una Asamblea Constituyente.
Este último inaugura una última etapa, la coyuntura se desenvuelve en momentos en que todo el conjunto de la población ecuatoriana se siente indignada por las acciones de corrupción, la vulgaridad del ex - Presidente de la república : Abdalá Bucaram.
La fortaleza del movimiento indígena constituye el hacer alianzas bajo objetivos y programas políticos comunes con los movimientos sociales a nivel urbano; así como con sectores de partidos políticos del centro, a la izquierda. Si embargo, esta situación al interior del movimiento indio es vista de diferentes formas, para algunos permite unir varias fuerzas que contribuirían a exigir con mayor fuerza las reivindicaciones de cada sector, para otros las alianzas son importantes siempre y cuando se las realice con organizaciones que cuenten con una base social sólida y no con dirigentes que aducen representar a sectores organizados.
EL DESGASTE DEL DIALOGO
En esta dinámica, la movilización de julio de 1999 que es liderada nuevamente por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) que en su seno abarca a la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE), Organización de las Nacionalidades Indígenas de la Costa Ecuatoriana (ONAICE), y la organización más importante y pilar principal de la CONAIE, La Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (ECUARUNARI), logra captar la alianza de nuevos sectores como los taxistas, obligando al gobierno nacional a congelar el precio de la gasolina, el gas, constituyendo además una comisión de diálogo con el fin de definir propuestas que beneficien al pueblo en general, y a los pueblos indios en particular.
El diálogo desde algunos sectores del movimiento indio, era visto como un anzuelo que utilizaba el gobierno para ganar tiempo. Su estrategia consistía en dilatar al máximo el tiempo y poner en marcha su proyecto que básicamente contemplaba cubrir los desfalcos provocados por los banqueros y empresarios corruptos, encubrir y proteger a los causantes de la desestabilización económica, incautar los depósitos y ahorros del pueblo para salvaguardar a la banca, conceder la base de Manta al Gobierno Norteamericano en condiciones que no favorecen al país; deslegitimar, y desconocer permanentemente a la CONAIE, como una organización poco representativa y finalmente tomar la decisión de la dolarización.
Esta forma de gobernar fue permanentemente cuestionada por los diferentes sectores del país, incluida la derecha, que pedían rectificaciones inmediatas y finalmente la renuncia del presidente, esta última sobre todo, logró una mayo presión en los meses de noviembre, diciembre y enero del presente, presiones que fueron lideradas por conocidos personajes como: el presidente del Congreso Nacional Juan José Pons, de quién decía la prensa tenía inclusive listo el gabinete, los ex presidentes de la república : el Ing. León Febres Cordero, el Dr. Rodrigo Borja, el Dr. Oswaldo Hurtado Larrea; empresarios de la Costa, la CONAIE, los movimientos sociales y otros.
ACABAR CON LOS TRES PODERES.
En estas circunstancias, la CONAIE promueve en el mes de Diciembre la constitución de los Parlamentos, la que más tarde se denominaría "Parlamento Nacional de los Pueblos del Ecuador". La propuesta de los Parlamentos es acogida por todos los sectores y en todas las provincias se promueve su constitución, el objetivo es lograr la participación del pueblo para que esta defina las propuestas, las demandas de cada sector y las cuales luego pasarían a la instancia nacional del parlamento.
Varias iniciativas salen de estos importantes espacios, en la primera semana de enero desde la provincia de Tungurahua lanzan la propuesta de destituir los tres poderes del estado: ejecutivo, judicial y legislativo la propuesta es acogida y la consigna de la movilización se focaliza en la destitución de los tres poderes, castigar la corrupción y la no dolarización . La derecha se preocupa ante esa situación y se repliegan a formar un solo frente y dejan de cuestionar al Presidente Jamil Mahuad, las Fuerzas Armadas y los partidos políticos y el Congreso Nacional comienzan a combatir la pretensión de la disolución de los tres poderes.
Así como preparan una estrategia de desprestigio a la CONAIE para lo cual deslegitiman la representación de la labor de los dirigentes del Consejo de Gobierno de la CONAIE y venden la idea de división, culpan a la organización de haber rechazado la firma de convenios que beneficiaban a las comunidades, reactivan los prejuicios raciales de la población ecuatoriana, compran el silencio y la parcialización de las organizaciones como la Feine, Fenoccin, a cambio de cuotas, aspiraciones solicitadas por las organizaciones aliadas por el gobierno. La prensa logró amortiguar el apoyo de la población mestiza.
A pesar de ello y la militarización, así como la declaración del estado de emergencia el 14 de Enero se instala en Quito el Parlamento de los Pueblos del Ecuador, en donde se resuelve: la derogatoria del estado de emergencia, la destitución del Presidente de la República, desconocimiento del Congreso Nacional, y de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y se declaran en reunión permanente.
LA TOMA DE QUITO
El día martes 18 las comunidades especialmente andinas se burlan los controles militares y se concreta la toma de Quito.
La noche del 20 logramos el control total del Congreso Nacional y de la Corte Suprema de Justicia, nuestra bandera, la bandera de la multiculturalidad, LA WIPALA es izada en el Congreso Nacional.
El día 21 sesionamos en el Congreso Nacional, varias organizaciones populares, y comunidades indígenas de Imbabura, Pichincha, Chimborazo, Bolívar, Cañar comienzan a organizar refuerzo y relevo a los que se encuentran sitiados a Quito, así como se prepara la toma del palacio por la tarde y noche con todo el pueblo que comienza levantarse en todo Quito.
En la tarde y noche de ese día, Jamil Mahuad abandona el Palacio de Gobierno camuflado en una ambulancia de la Cruz Roja . Por la tarde y noche conforman la Junta de Salvación Nacional presidida por el General Carlos Mendoza, Antonio Vargas y Carlos Solórzano. A las tres de la mañana del día 22, el General Mendoza, rompiendo a su palabra, su juramento y compromiso renuncia de la Junta de Salvación y a las 7:30 de la misma mañana se posesiona el Dr. Gustavo Noboa como Presidente de la República . La derecha reacciona de este shock, recuperan su arrogancia, su prepotencia y el racismo enardecido y piden la sanción inmediata a los "golpistas".
Todo este proceso histórico trae varias lecciones, muchas interrogantes, varias propuestas, la cúpula de las Fuerzas Armadas sirven para garantizar la democracia o cuidar los privilegios del grupo de poder dominante, si los pueblos indios estamos preparando la toma del poder o la construcción del poder, ¿cuál es el rol que deben jugar los movimientos sociales del Ecuador? ¿cuáles son las perspectivas de la sociedad ecuatoriana a corto, mediano y largo plazo?. Nosotros tenemos en nuestras manos el destino de nuestro país.
ÑUKANCHIKMI KANCHIK, KAYPIMI KANCHIK
NOSOTROS SOMOS, AQUÍ ESTAMOS
MOVIMIENTO DE ORGANIZACIONES INDIGENAS DE QUITO, MOIQ
Presencia milenaria
Hemos estado en Quito desde siempre, desde que tenemos memoria, y aún antes.
Dicen que estamos aquí unos once mil años. Pero claro, en esos tiempos no estábamos aquí como MOIQ, teníamos nombres que se perdieron o que quizá están ocultos.
Dicen también que esta tierra era tierra para los viajeros de todos lados, dicen que venían del sur, de las tierras frías del altiplano, de más allá de los desiertos; dicen que venían también del norte, de la tierra de los mayas; venían también del mar y de las selvas tropicales del oriente.
Las gentes traían algodón y achiote, conchas spondylus y tejidos coloridos, papas y camotes, maíz blanco, amarillo, rojo y negro. En fin, dicen que en estas tierras, llamados por el Taita Inti, venían viajeros a cambiar sus productos y rendir ofrendas a la Pacha Mama.
Y así vivimos por siglos y milenios, aclimatamos el maíz, domesticamos la papa y el camote, aprendimos de las virtudes curativas de las plantas, también de cómo juntarlas en el cultivo y en la comida y así enseñamos a otros que traían también sus sabidurías y las cambiaban con las nuestras.
Pero llegaron otros que no venían a enseñar o a aprender, venían a cambiar las lágrimas del sol y de la luna por espejos, venían a cambiar culturas que vivían en comunión con la naturaleza por otras que se basaban en la explotación de esa naturaleza.
Y nos impusieron costumbres, religiones y valores y nos enfrentaron entre hermanos y convirtieron a la tierra en una mercancía y al hombre y la mujer en esclavos.
Y pasaron quinientos años en los que hemos vivido de espaldas entre nosotros mismos y hemos sido extranjeros en nuestra propia tierra. Y ahora queremos vivir frente a frente a nuestros hermanos y juntar nuestros brazos y nuestras inteligencias para crear un país nuevo, un país en el que la solidaridad y la equidad, el respeto y la comunión con la naturaleza sean las normas de vida.
Como una de las herramientas indispensables en esta minga creamos el MOIQ (Movimiento de Organizaciones Indígenas de Quito).
La minga: herencia de nuestros abuelos
Uno de los valores fundamentales de nuestra cultura es la solidaridad, nuestros pueblos originarios basaban sus relaciones en el cuidado del grupo, el ayllu era el núcleo alrededor del cual se desarrollaba la vida, nunca fue el individuo el determinante, siempre lo fue la comunidad.
La minga, que aún conservamos, se ha convertido en símbolo de nuestra cultura y en síntesis de nuestros valores.
Cuando venimos a la ciudad, por trabajo o estudio, es la solidaridad de los hermanos que nos antecedieron la que nos hace menos duros los primeros meses y años, es un pariente, un paisano, un compadre, quien nos indica dónde debemos ir a vivir, es quien nos lleva al puesto de trabajo en la construcción, en el mercado, en la fábrica o simplemente en la calle.
Así también nace, con la solidaridad, la necesidad de organizarse, por eso nace el MOIQ como organización de segundo grado a la que luego se juntan varios grupos culturales, asociaciones e incluso comunas de los alrededores de Quito.
Desde los primeros días la unidad fue un objetivo central de nuestro trabajo, una obsesión, por eso nuestra posición firme junto a la organización de los quichuas, el ECUARUNARI y por supuesto junto a la CONAIE.
Construyendo chaquiñanes
Dicen nuestros sabios que hemos empezado a vivir una nueva época, que la época de la oscuridad, después de quinientos años, empieza a cambiar, empiezan los tiempos de la luz.
Las sociedades nacionales de América dicen haber perdido la década del ochenta, nosotros la encontramos y logramos forjar en ella las herramientas para tejer la unidad de los pueblos.
Durante estos años de estudio, de discusión, de análisis, se fue creando el proyecto político de los pueblos indígenas y se fueron encontrando respuestas y formulando nuevas preguntas.
Como parte de ese proyecto, el movimiento indígena dejó de luchar por sus intereses particulares y se abanderó de los intereses de los pobres, de los desempleados, de los olvidados, de los marginados.
Una herramienta más fue creada, el Movimiento Plurinacional Pachakutik Nuevo País, el Pachakutik, como lo conoce la gente, ha ganado poco a poco espacios hasta convertirse en parte fundamental de la vida política nacional.
Ahora el Estado ecuatoriano no puede más prescindir de nosotros, ahora los gobiernos tienen que conversar con nosotros, ahora las autoridades tienen que aprender a escucharnos, poco a poco están haciéndolo, solamente les falta entendernos, ya lo lograrán.
Como parte del movimiento indígena el MOIQ ha participado en las jornadas de análisis, discusión y de lucha que nuestras organizaciones nacionales han resuelto. Hemos participado en los levantamientos, marchas, asambleas y congresos, y además hemos provocado la discusión de nuestra propia problemática, la relación de los pueblos y organizaciones indígenas con el medio urbano, la aculturación y pérdida de valores de nuestros pueblos y la recuperación y fortalecimiento de nuestra cultura y lengua.
Semilleros de identidad Desde fines de los ochenta se oficializa la educación intercultural bilingüe en el país, y son las organizaciones indígenas quienes toman bajo su responsabilidad la educación de sus pueblos, a partir de sus propias culturas y lenguas.
La educación intercultural bilingüe nació y creció en el medio rural, especialmente para atender la educación primaria, aunque la alfabetización bilingüe de adultos tuvo también su espacio. De esta manera, la educación y la organización de los pueblos se dieron la mano y se fortalecieron mutuamente.
El espejismo urbano produjo un incremento vertiginoso de las migraciones hacia las ciudades. Los pueblos indígenas se vieron enfrentados a una lucha dura y desconocida, bajo condiciones en que sus referentes culturales aparentemente eran dejados de lado, para priorizar la supervivencia en un medio inhóspito, cruel y degradante.
En este contexto, va tomando forma una necesidad igualmente fuerte para los desplazados: la lucha por su supervivencia como pueblos originarios que no quieren quedarse en el lamento del pasado sino que tienen propuestas para el presente y para el futuro.
En la ciudad ya no están cerca nuestros abuelos, ya no podemos acariciar la tierra con nuestras manos, ya no podemos saludar en alta voz en nuestras lenguas y nuestros guaguas no se enterarán siquiera de dónde vinieron sus padres.
Surge así la necesidad de abrir espacios para la educación como elemento trascendental en el camino de recuperar nuestra herencia.
Juntando manos y corazones
La forma de ver, de actuar, de organizarnos, de resolver los problemas y de plantear nuestro destino, siempre ha sido unitaria, integral, equitativa, en el marco de la justicia.
Con la conquista de los europeos se interrumpe nuestra forma de coexistir, los pueblos indígenas empiezan a entregar su esfuerzo a otro. No podemos acceder a nuestros territorios milenarios, nos encierran en fronteras imaginarias de países, provincias y cantones y pretenden cortar nuestras raíces y la existencia misma de nuestros pueblos.
Para el MOIQ, Quito no es el espacio asfaltado, ni solo aquello que aparece desde 1534. Es la inspiración, la energía, el espacio sagrado que nos llama a luchar como opción de vida para que los seres que habitamos estas tierras podamos tener continuidad. En este espacio están los puruháes, los otavalos, los cañaris, los guarangas, los chibuleos, los salasacas, los saraguros, en fin, pueblos que han resuelto levantar la bandera de la unidad en la diversidad desde el medio urbano.
(c) 2000, Púlsar
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