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De los indios del alto Sinú y sus cosas A propósito del día de la raza y de los cinco años del Do Wãbura Existe en San Pelayo
un recodo milagroso del tiempouna isla de música en el letargo del valle
glorioso San Pelayo
de trompetas y tambores.Existen unos pocos indígenas
en estado adanico
que Toño María Cardona- uno de ellos
me ha contado.Con poetas vivientes
con leyendas ancestrales.Existe allá en el Alto del río
una naturaleza casi intactaExistes tu
viajero del ríoY existe el río.
de Raul Gómez Jattin, voz e hijo de Córdoba.
Cuando los Embera Katío del Alto Sinú aparecimos para Córdoba en el DO WABURA (Despedida del Río) en noviembre de 1994 nos dimos cuenta que muchos cordobeses no sabían que existíamos indios en " estado casi salvaje" en las montañas altas y húmedas donde nace como niño y se forma como hombre el río Sinú. Nos acordamos con alegría de lo que los habitantes de Lorica decían de nosotros: " Mira, es que tienen su propia lengua y sus propios caciques". " Edda ! , El mundo se va acabar: los indios están bajando como las golondrinas"Creíamos que esa era la oportunidad para empezar a abrir las puertas de la solidaridad del pueblo cordobés y del pueblo colombiano con nuestros esfuerzos y nuestros principios. Queríamos que se abrieran las puertas a todos y no solo a ambientalistas, antropólogos, políticos, periodistas, sociólogos, y demás ologos- e - istas. Ahora, cinco años después, reconocemos que se han podido abrir puertas, sobretodo afuera, pero a mucho costo y esfuerzo. En cambio, no hemos cerrado las heridas de la intolerancia, el desconocimiento, el manoseo y desprecio por nuestra cultura, el abandono y la negligencia, el señalamiento y el hostigamiento.
Seguiremos insistiendo en abrir puertas, porque los Embera nos sentimos parte de la identidad de nuestra región y por eso nuestros hermanos Embera de Antioquia y Choco, nos llaman indios sinuanos. Somos parte de la tierra del Sapote costeño y del Nispero, del atoya buey, del Mongomongo, de la viuda de Pescado y el guiso de hicotea, de la chicha de maíz, del sombrero vueltiao, de la albarca tres puntadas, de la aventurera de Pablito Florez, de María Varilla y sus fandangos, de Gómez Jattin y muchos grandes hombres. Estamos en la región de las impresionantes obras de Ingeniería prehispanica del San Jorge, del oro y de la cerámica y orfebrería Zenú, de la cerámica de San Sebastián y del valle que tiene la tierra que no da lo que no le siembren. Estamos en el paisaje del río y de las montañas que alimentan las llanuras y colorean los recodos del río.
Por eso también, los Embera no hemos renunciado a nuestro territorio y jamas lo haremos, pues el paraíso, que dicen los cristianos, esta para nosotros en el Alto Sinú y allí están nuestros ombligos enterrados y también esperamos que nuestros huesos queden allí. Allí esta el aire que limpia y el agua fresca que no hay que comprar, esta la bagabaga o mariposa azul que anuncia agua, montaña fresca y cielo, el canto de la guarana, ave que advierte el peligro al Embera, el horizonte que muestra de donde llegaron los ancianos y sus abuelos.
Allí esta la planta que cura y a la que hay que pedir permiso para tomarla y la planta que hace que el Jaibana vea y controle los espíritus. Esta el río que Karagabi dio al Embera para que la hormiga Jenzera no mezquinara el agua. Están allí las casas que hacemos sin un clavo, sin cemento, sin plástico. Los niños que felices, no conocen ropa y las mujeres que no prestan atención a los brasieres.
Esta nuestra lengua, el Embera Bedea que nos permite arrullar con intimas canciones a nuestros críos y escuchar de nuestros viejos historias cantadas . Estamos los Domico y esta también la obra y los inventos del hombre blanco, que hasta ha sido capaz de llegar a la luna. Ese apego primario a la tierra, al pescado que subía y tenia sus casas de espíritu o Jaide, al canto de Jai (rito del médico tradicional), a los animales y al bosque, a la lengua, al Jenene (árbol que identifica nuestra fortaleza), a nuestros mitos, cantos y danzas no tienen precio y por eso no renunciaremos a nuestros principios.
Entender que es lo que defendemos, es empezar a derribar las fronteras que no nos dejan acercar al otro. Por eso cuando nos preguntan, que porque peleamos y nos oponemos al desarrollo ciego, tenemos claro que un desarrollo sin alternativas que no piensa en la gente no sirve. El desarrollo debe servir al hombre y a todos.
Los hombres y mujeres de Córdoba estamos llamados a sentirnos que el paraíso esta aquí (preguntémosle a paisas y turcos a ver si no) y que nosotros somos parte de el y que nuestra región al tener uno de los valles mas fértiles del mundo debe tener a sus generaciones y a todos los que lo hacen grande en una situación de fertilidad también. Entender, que abrir puertas es asumir que Córdoba esta construida de tradiciones fuertes, de raíces indias Zenues y Embera que las encontraremos al mirarnos en la calle, al enorgullecernos de nuestra región y al darle la vuelta al Espejo.
Tierralta, 12 de octubre de 1999
Neburuby Chamarra
Dokiduama DomicoAgencia de Noticias Nueva Colombia: E-mail: ann.col@swipnet.se
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