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Chile es hoy una *democracia de baja intensidad*
La deuda con nuestros hermanos presos es enorme y planetaria
Diálogo con Patricio Ortiz, ex-preso político chileno

por Sergio Ferrari

A pesar de ser chileno, a fines del año 97 se convirtió en el preso político más " famoso " de Suiza. Y en uno de los casos más conocidos en Europa y América latina.

Por cierto misterio , por no llamarle destino, la vida de Patricio Ortiz , aun considerando sus escasos 34 años, está atravesada de un sin número de cruces de caminos y de historia. Suerte de laberinto existencial donde la prisión, las ausencias y vacíos se entremezclan sazonados, ahora, con un toque de desarraigo que no puede esconder.

Militante del guerrillero Frente Patriótico Manuel Rodríguez fue detenido en su Chile natal el 28 de febrero de 1991. Luego de casi seis años de encarcelamiento en condiciones extremadamente rigurosas, el 30 de diciembre de 1996, es liberado junto con tres compañeros más de la Cárcel de Máxima Seguridad de Santiago en una de las operaciones político-militares más espectaculares que reconoce la historia contemporánea del continente.

La fuga, como él lo interpreta, no sólo fue un masazo contra aquéllos, que como el presidente Eduardo Frei se ufanaban del desmantelamiento total de la oposición al sistema. Significó, también, un ejercicio profundo de libertad existencial. Propio de todo ser humano que prefiere arriesgar su vida a estar condenado infinitamente a la ignomia de la vejación cotidiana.

Luego de su fuga y a partir del consenso de fondo con su organización, Patricio Ortiz llega a Suiza, donde vive desde hace veinte años gran parte de su familia en exilio. Su objetivo: romper la carga de la clandestinidad y reintegrase socialmente -tal como se lo propone el Frente- en un país y medio favorables por los lazos familiares existentes.

Sus planes, sin embargo, contrastaban con los de sus captores de antes, que nunca le perdonarán la humillación que les infligiera el Frente en la increíble fuga de sus cuatro militantes.

Tan pronto llegar a Suiza en la segunda mitad de 1997- para solicitar oficialmente el asilo- las autoridades policiales helvéticas, bajo la presión de Santiago, ordenan su captura con la idea primaria de extraditarlo a Chile.

Paradójicamente, la etapa helvética, contrastaría en ese primero momento con las tan predicadas *bondades* de la democracia suiza. Detenido nuevamente en condiciones de *máxima seguridad*, pero ahora en Zürich, Patricio Ortiz inicia el 4 de setiembre de 1997 un largo peregrinaje entre los polos de la existencia misma. Los que oscilan, con escasos minutos u horas de diferencia, entre la prisión y la libertad; la extradición (y posiblemente la tortura y la muerte) y la vida.

Una intensa movilización ciudadana solidaria, creciente y cada vez más contestataria, no sólo en Suiza sino en varios países europeos, hizo del caso *Ortiz* una bandera de lucha. Faltando un sólo día para cumplir el año de prisión en Zürich, las autoridades de Berna rechazaron el pedido de extradición chileno y le devolvieron la libertad el 3 de setiembre de 1998.

La muerte lejana de su padre -también ex-preso político- por su compromiso de lucha; el sufrimiento histórico de toda la familia; la entrega generosa, común denominador de todos los Ortiz; el asesinato a mansalva de su hermano Pedro, militante como él, junto con otros dos compañeros de prisión en un intento de fuga el 10 de octubre de 1992, marcan a fuego un derrotero particular.

Camino que anima este diálogo exclusivo, explica los silencios y enriquece la pasiones , siempre vivas y no negociadas. *Pretexto* oportuno, además, para con su mirada crítica y distancia potencializadora, interpretar, a lo lejos, la dinámica de su país del que parece, en el fondo, nunca haberse ido.


EL CHILE DE HOY

" La visión del Chile que dejé tiene mucho que ver con mi experiencia militante, y particularmente con mis seis años de preso político . Y como tal, como parte de un sector *marginado* de la sociedad *normal*, cada vez más amplio y menos comprendido y escuchado por la clase política de mi país ", enfatiza Patricio Ortiz mirando hacia el Atlántico.

" Es un país lleno de contradicciones, polarización social, absurdos en aumento. El sólo hecho de mi situación y la de tantos otros presos políticos de la democracia, durante la transición, definen con mucho de dramatismo un marco nacional surrealista, rayando en lo kafkiano.

A pesar de hablarse mucho y constantemente de democracia, nadie puede negar que el 20 % de los más ricos controlan hoy más del 60 % del ingreso nacional en una tendencia que se profundiza a día.

No hay que olvidar que Chile ha jugado un rol de *vanguardia* en la aplicación del modelo neoliberal, incluso a nivel mundial. Esa fue la esencia de la dictadura. Promover y aplicar a sangre este modelo.

Luego de 17 años de poder dictatorial, la transición tuvo como presupuesto respetar ese marco. Y a pesar de la retórica de la transición en el sentido de superar todas las aberraciones sociales, la violación de los derechos humanos y la falta de justicia del pinochetismo. Es decir, a pesar de todas las promesas, los incumplimientos de la base programática de la Concertación en el gobierno- partido socialista, democratas cristianos, radical-socialdemócrata y partido por la democracia- constituyen la constante de la transición democrática.

Aunque sería largo evaluar cada renglón de la realidad actual chilena, no es justamente la panacea de democracia que se proyectaba al inicio de la transición lo que ha imperado. No se ha integrado a la juventud; no se ha mejorado esencialmente la situación de género. A pesar de las promesas de respeto a las minorías étnicas, se sigue excluyendo abiertamente a los mapuches. No se ha revertido la impunidad como filosofía de la dictadura. Se verifica de manera sistemática la destrucción del medio-ambiente (eco-sistema). "

Y lo que es peor, insiste Ortiz, " que para conciliar pasado y presente, se ha dado un trabajo ideológico conceptual muy fino que toca la esencia misma del pensamiento. Casi no se se habla hoy de dictadura entre las élites dominantes sino del *regimen autoritario anterior*

Discurso que ha calado mucho, también, afuera. Nos confrontamos a una democracia *ligth*, de baja intensidad, *protegida* o , mejor dicho, bajo protección. Que en poco modificó las bases institucionales de la constitución de 1980 aprobada durante el pinochetismo. Y que en lo esencial resulta del nuevo pacto fundacional de la transición, suscrito por las principales fuerzas políticas en el gobierno y el andamiaje del poder militar pinochestista.

Para ellos, el enemigo principal fue y seguirá siendo, no la pobreza ni la miseria en aumento, sino los que nos opusimos y seguimos oponiendo a este nuevo modelo de Estado modernizado, renovado, pero que en su esencia retoma, renueva y sólo moderniza el concepto contrainsurgente de la dictadura pasada "

 

LOS PRESOS POLíTICOS

" La realidad de los presos políticos, antes y ahora, aparece como una bisagra importante de todo esta compleja realidad chilena. La lógica de persecución que se instauró el 11 de setiembre de 1973 con el golpe de Augusto Pinochet continua, en líneas generales, hasta ahora "

¿Qué quiere expresar con una afirmación tan tajante y radical?, preguntamos. " Quiero decir que la nueva prisión política nace el 11 de marzo de 1990 por determinación expresa del gobierno de la Concertación. Declaran la guerra y comienzan a *re-aplicar* una política de aniquilamiento contra el Frente Patriótico, contra el Complejo Lautaro, contra algunos grupos ligados al antiguo Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Dinámica que se expresa, con claridad, en las condiciones extremadamente difíciles de los presos políticos. Por ejemplo, los que estaban y continúan estando en la Cárcel de Alta Seguridad, son objeto de todo tipo de atropellos con un regimen nada envidiable al del período dictatorial "

Con un elemento agravante, insiste Patricio Ortiz, que es que a la par que continua esta política agresiva, muchos de los organismos de derechos humanos y organismos no-gubernamentales que durante la era Pinochet se movilizaban y resistían, a partir de la transición bajaron sus banderas.

" La historia de los presos políticos en Chile está marcada por la constante tensión entre profundizar la organización interna, luchar por la sobrevivencia, esforzarse por seguir imbricados con los movimientos sociales al exterior y la decisión , de algunos de ellos, por ejercer el derecho de fuga como medio hacia la libertad.

Tal fue el caso de los ocho militantes revolucionarios que intentaron fugarse el 10 de octubre de 1992. A pesar de la desproporción de medios, tres compañeros lograron escapar. Tres, fueron masacrados. Pedro, mi hermano, Mauricio *Pum-Pum* Gómez Lira y José Miguel *Palito* Martínez. Otros dos, Pablo Muñoz Hofmann y yo mismo, gravemente heridos y dados por muertos por nuestros asesinos, fuimos recapturados posteriormente.

A partir de entonces, el Estado *democrático* cambió las tecnologías represivas y construyó una Cárcel de Alta Seguridad inaugurada en 1994, que contempla todos los criterios sofisticados de los establecimientos carcelarios más importantes de Europa y Estados Unidos. Es una réplica exacta.

A partir del 94, entonces, se aplica una política de atomización, aislamiento creciente de los presos y de su acción desde adentro como referente político que lograba conectarse con actores y sujetos externos.

Se registra en todo ese proceso una activa movilización con mitines, tomas de recintos, huelgas de hambres, tanto afuera como adentro. Incluso movilizaciones internacionales, para frenar la ofensiva de las autoridades carcelarias.

Tensión que aumenta y se profundiza a partir del 30 de diciembre de 1996, cuando cuatro militantes del Frente Patriótico logramos escapar por medio de una espectacular fuga que echa por tierra la concepción de *eficiencia e invulnerabilidad carcelaria* construida por el Estado. El mito de las perfección de los órganos de seguridad queda aniquilado con esta acción.

Bofetada en pleno rostro de la soberbia del poder estatal , mal vivido por el poder chileno que , de ahí en adelante, luego de haber ese revés refuerza la represión interna contra la cincuentena de presos que quedan en la Cárcel de Santiago, en tanto otros compañeros fueron distribuidos en cárceles regionales, y algunos salieron con libertad vigilada.

Junto con esta ofensiva represiva el esfuerzo por parte del Estado se concentra en lograr que los presos capitularan y hagan su *mea culpa* a cambio de prerrogativas especiales.

Imposible dejar de plantear que en Chile se siguen violando los derechos humanos sistemáticamente, se violentan los principios básicos de normas jurídicas internas e internacionales. No sorprende que importantes organismos de juristas y derechos humanos internacionales (entre ellos Amnistía Internacional, Human Rights Watch, y el mismo Departamento de Estado americano) hayan aumentado su presión contra el Gobierno por esa situación insostenible en las cárceles "

¿Logra resultados esa política de aniquilamiento?, preguntamos. " Hay que recordar que muchos compas tienen ya 9 años de prisión, otros entre 5 y 6. Y admitir que las capacidades de respuesta se van diluyendo dado que hay que moverse y vivir en un espacio pensado para la destrucción psíquica y física del individuo. Muchos de los prisioneros han sido tentados a que negocien su capacidad de combate y su rebeldía. Imposible de valorar moralmente la respuesta de cada uno. Luego de los seis años que estuve en la cárcel conozco esos mecanismos y no se puede menospreciar el impacto que puede generar en el ser humano cuando vive cotidianamente y de manera indefinida la carta de la destrucción como proyecto permanente...

No se pueden evaluar dogmáticamente las respuestas ante la incertidumbre de vivir por siempre recluídos en una prisión inhumana. Aquí , en todo caso, vale la pena de preguntarse ¿ qué hacemos cada uno de nosotros, en libertad o exilio, para modificar esa situación y lograr la liberación de cada uno de nuestros hermanos presos que son los nuevos desaparecidos de la democracia? Eso es un tema esencial que nos confronta a cada uno con nuestro pasado y presente... "

 

LA VIDA ACTUAL

Llegué a Europa y descubrí rápidamente -sigue analizando Patricio Ortiz- que la gran mayoría de la gente aquí no conoce realmente lo que está pasando en Chile y siento entonces la enorme necesidad de compartir mis propias vivencias que sirven para clarificar, sobre la base del ejemplo, la tortuosa dinámica cotidiana.

A ese nivel , rescato dos elementos principales que definen esta nueva etapa del exilio en libertad. Por una parte, comprobar que la distancia, los miles de kilómetros, me permiten hacer una lectura integral, un poco más desapasionada de lo que se vive allá. Por otra, vivir con honestidad el hecho que al *desapasionarse* se corre el riesgo de experimentar una especie de desarraigo progresivo.

Me confronté en Europa, a una constatación tajante. El gran esfuerzo que había hecho la nueva dirigencia chilena, la que pactó la refundación de la democracia neo-liberal, para dar una imagen internacional de victoria, logros, cambios de fondo con respecto al pasado dictatorial pinochestita que se presentaba como el nuevo *Jaguar* latinoamericano en comparación a los entonces tigres asiáticos.

Sin embargo fue el reciente " affaire " Pinochet, justamente, el que desmostró la fragilidad profunda del *consenso* logrado por las las elites chilenas . Y muestra la falsificación del mito anterior "

Una pausa, una breve tregua en la reflexión caudalesca y una pregunta de fondo.¿ Cómo se conjuga la distancia del país y la ubicación desde el exilio frente a esa realidad de injusticia que nos describe?

" No he perdido- afirma con convicción Ortiz- ni he menguado mis convicciones sobre la manera de ver y asimilar el mundo. Y de sentirme parte integral de toda esa corriente que sigue ratificando la visión crítica hacia el actual orden planetario, contra las nuevas bases de este sistema capitalista liderado por los Estados Unidos.

Más que nunca creo en la necesidad de reivindicar una sensibilidad de izquierda que en Chile se ha tratado de borrar de un plumazo, con un proyecto que apuesta a la amnesia del pasado. Proyecto que tiene también una oferta tramposa para una parte de la izquierda de entrar en la negociación. Y que por otra parte desafía a fondo a todos los sectores que siguen siendo *coherentes* con el cambio. Sin caer en la tentación de repetir esquemas y dogmas de antaño y aceptar que la potencialidad transformadora de ese cambio debe recrearse a partir de los nuevos sujetos sociales y actores históricos que han ido surgiendo y que deben expresarse de las maneras más diversas posibles. Nadie es el dueño de la verdad y nunca ésta por muy legítima que sea puede ser impuesta por la fuerza "

Del análisis político global a la historia personal hay un solo paso si se habla de utopía, de ganas de cambiar el futuro. Y los vacíos vivenciales por esta causa compartida golpean con emoción el testimonio de Ortiz. " La muerte de mi hermano Pedro, en un intento de fuga en tanto prisionero político constituye la presencia permanente de una ausencia. Imposible a ser colmada por ningún reinvento. Nada puede aplacar ese vacío interno. Hay estados íntimos que uno puede vivir y que es muy difícil tanscribir. De lo interno al mundo de las palabras... Muchas veces las plabras complotan contra esa unidad interior de ausencia/intimidad/sentimiento. La imagen de mi hermano estuvo y está siempre conmigo, especialmente en los momentos más difíciles...Su asesinato y el de los otros compañeros, Pum-Pum, Palito, y la forma en que fueron ejecutados han dejado huellas indelebles en mi memoria, en el sentido de mi vida. El compromiso que tuvieron con su gente, con los más pobres...Son lo más genuino de la generación de los ochenta que se jugó con todo para cambiar el orden pinochetista que se eternizaba... Pero, insisto, hay vacíos que jamás podrán volver a ser cubiertos! "

Y cuando se refiere a momentos difíciles, no excluye el largo año de prisionero político en Suiza, que concluyó el 3 de setiembre de 1998. " Momento muy fuerte de mi vida. Donde lo más importante fue descubrir como mi no-extradición y libertad fue asumida como bandera propia por importantes sectores sociales helvéticos y europeos. Movilizaciones de todo tipo, programas radiales, incidencia en la prensa, promovido esencialmente por sectores de la izquierda radical , pero que incluyó también a personalidades de la socialdemocracia e incluso, políticos de derecha que veían que mi extradición significaría una violación grave a la jurisprudencia suiza e internacional.

Experiencia profundamente tocante. Redescubrí el valor ilimitado de la solidaridad. Con el apoyo diario de mi familia y de esa movilización. Sintiendo que la misma no era a favor de Patricio Ortiz como individuo, sino a favor de una nueva concepción de solidaridad hacia miles de refugiados que se quedan rasgando las fronteras de este país y de este continente. Y la solidaridad con miles de presos políticos que en diferentes lugares del mundo, siguen resistiendo a todo tipo de agresión y represión y apostando a la causa de un mundo distinto, más humano y justo.

EL DERECHO A LA LIBERTAD

Terminar el diálogo con Patricio Ortiz implica, necesariamente, volver a los orígenes. Y recapitular esa línea toral de vida que se enriquece en la militancia, la fuga, la prisión en el exterior y el exilio. Una especie compleja de *licuadora existencial* ...

" La fuga es importante interpretarla desde la perspectiva de la lucha y las utopías. Más allá de la prolijidad de la operación militar que permitió ganar esa batalla, está también la riqueza simbólica del hecho. Nos vuelve a ubicar en la imagen bíblica de la relación de David, pequeño pero decidido, contra el Goliat todopoderoso y supuestamente invencible.

Y la fuga tuvo en un enorme impacto en la sociedad chilena, al demostrar que los sectores marginados, estén donde estén, y sean quienes sean, todos aquéllos que están al margen de los mecanismos tentadores o quedan fuera por el peso de la exclusión que produce este sistema, pueden rebelarse. Y a pesar de las condiciones desiguales, incluso, se puede vencer "

Imposible volver atrás, insiste Ortiz, sin reivindicar la esencia humana básica que significa cada combate. " La entereza e integridad de mis hermanos que llevaron a cabo esta hazaña sin igual... y , al mismo tiempo, la deuda enorme de nuestra organización y de todos los sectores revolucionarios hacia los presos políticos ". Deuda, en cierta manera, de toda la humanidad .

junio 1999