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Queremos un Ecuador pintado con
la luz del Arco Iris Ya hace muchas lunas, en los principios del
tiempo, más allá de donde abarca la palabra y la
memoria, cuando la luz empezaba a bañar la tierra y el
agua a nutrirla de vida, los dioses, para evitar que el hombre
transite los caminos del mundo en la obscuridad, decidieron que
debían pintar esta que sería su morada, con los
colores y la transparencia de la luz; enseguida enviaron a miles
de pájaros cantores para que recogieran en sus pequeños
picos, las cristalinas gotas del agua de los ríos, de las
lagunas, y las fuentes, así como la alegre risa de las
cascadas y de los riachuelos, para luego dejarlas caer desde lo
alto del cielo para que bañen la tierra; al caer el agua
y abrazarse alegremente con la luminosa luz del padre sol, esta
se iba descomponiendo en el horizonte en bellísimas partículas
de luz, dibujando un hermoso arco de colores, que desde entonces
hizo más luminoso el universo.
Así nació el arco iris, conjunción de la
diversidad del color y de la luz, diciéndonos, que esa
es la muestra más hermosa de la unidad de lo diverso. Allí
están los diferentes colores de la luz, todos hablándonos
con luminosidad y armonía propias, distintos pero juntos,
unidos en la diferencia; enseñándonos que allí,
en la unidad de la luz, pueden brillar colores diferentes, sin
que nadie busque opacar el fulgor del otro, ni tampoco por ello
dejar de ser lo que cada uno es, sino por el contrario, mostrándonos
que de la unión de esa luminosa diversidad depende su unidad
armónica que da más claridad a la tierra; el arco
iris nos ayuda a entender, que es posible, que aún siendo
distintos podemos seguir brillando con luz propia, que podemos
estar unidos a pesar de ser diferentes, que no hay luminosidad
más hermosa y profunda que la unidad en la diversidad.
Queremos soñar una patria pintada de los múltiples
colores que la vida tiene, una patria cobre, blanca, carbón,
en donde el negroindio, el mestizoblanco, el montubiocholo, junten
sus manos para levantar una patria nueva, una patria con aroma
de maíz y quinua, de plátano y cacao, de guayusa
y naranjilla, una patria de colores, en donde nuestros sueños
puedan volar libres igual que cóndores, una patria en la
que pintemos las mañanas de sonrisas, una patria en la
que podamos ser lo que nosotros mismos decidamos construirnos,
en la que celebremos la alegría de una gran fiesta multicolor
a la que todos estén invitados para danzar libres al ritmo
de marimbas y rondadores, de dulzainas y tampures, de chirimías
y pinkuis, una fiesta en la que entre sanjuanitos y tonadas, albazos
y pasodobles, alzas y cachullapis, dancemos y cantemos a la esperanza
y a la
vida.
Queremos una patria en donde todos aún siendo distintos
y de colores diferentes, podamos como el arco iris, seguir brillando
con luz propia, donde podamos estar unidos en la diversidad y
la diferencia, para unidos poder mantener por siempre encendido
el fuego de la magia de los sueños. Queremos y soñamos
un Ecuador multicolor, plural, diverso, pintado con colores de
wipalas, e iluminado con la mágica luz del arco iris.
Patricio Guerrero Arias